Etiqueta: Sueño lúcido

“Al oeste de Roma”

Anoche soñé un sueño lúcido muy extraño… ni siquiera sé cómo contarlo, creo que carece de sentido ahora que estoy despierto. No sé cómo trasmitir las sensaciones y las cosas que vi. Estoy seguro que no existen palabras en ningún idioma de este planeta que puedan expresar lo que viví en ese sueño, es imposible.
Pero no fue el único sueño lúcido de la noche por supuesto, Al oeste de Roma, fue otro de los sueños de anoche, digo anoche pero en realidad fue de los últimos sueños de la mañana.
Al oeste de Roma es uno de los libros que ahora estoy leyendo, y como sucede siempre; he soñado con los personajes de los libros que leo, o sueño con los paisajes y contextos de los libros que leo. ¡Acaso no es algo hermoso! ¡Acaso no es una experiencia mágica! Sé que muchas personas desearían entrar en los libros que leen, y no es que al leer no lo hagan, solo digo que soñarlo hace la experiencia literaria casi incomparable, insuperable, la verdad es inalcanzable.
Imaginen poder entrar en sus libros favoritos, compartir sus personajes, ver los rostros y las formas con los que tu mente los ha pintado… los paisajes que tu mente ha dibujado.

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¿Qué soñé anoche?

Yo estaba en un burdel bebiendo cerveza con una puta sentada en mis piernas, era vieja y fea, su cara estaba excesivamente maquillada, casi como un payaso. Sí, era como ser besado y adulado por un payaso.
—Recítame uno de tus poemas —decía el payaso muriéndose de risa.
—Quiero escuchar tus maravillosísimos poemas mi amor, —seguía diciendo el payaso, casi gritando para que todos en el burdel lo oyeran.
Yo estaba demasiado ebrio, quería sacármelo de encima pero no podía, era un payaso muy pesado a pesar de ser bastante tullido. Todo me daba vueltas, otra vez me había pasado de copas… ni siquiera sabía cómo saldría de aquel lugar, ni siquiera sabía dónde estaba la salida, ni siquiera sabía si había una salida de aquel lugar.
El payaso seguía sobre mí, burlándose de mí, recitando poemas que yo no escribí para reírse y que todos se rieran de mí. El payaso reía y me besaba, su boca era muy húmeda, su lengua era rasposa, como la de un gato.
—Tengo que irme —alcancé a decir, casi llorando.
El payaso seguía riéndose y me abrazaba con más fuerza, me despeinaba, me desabotonaba la camisa, me hacía nudos extraños en la corbata, jugaba con mi bigote…
Toda la gente del lugar se reía de lo que hacía el payaso de mí, incluso formaron un gran circulo en torno al payaso y a mí. Las risas no paraban, era una gran noche en el burdel
cuando llegué a la cumbre de mi desesperación, empecé a razonar sobre mi situación… ¿dónde estaba la puta con la que había estado bebiendo? ¿De dónde había salido el payaso que me tenía preso en sus brazos­? Mi fijé detenidamente en cada una de las gentes que estaba a mi alrededor, las cosas eran cambiantes, nada era sólido, todo se movía, subía y bajaba, entonces fue cuando me di cuenta; ¿era un sueño? Bueno, era difícil de saberlo, no era tan fácil de comprobar el estado actual en el que me encontraba ya que entre estar borracho y estar soñando no es mucha la diferencia. Miré con gran atención las letras de las etiquetas de las cervezas en las mesas, no decían nada, no era normal, eran una sopa de letras sin sentido… los bordes estaban borrosos, sí, tenía que ser un sueño. Entonces sentí una gran euforia, de repente me sentí sobrio. Me saqué al payaso de encima de un empujón, lo empujé con tanta fuerza que se estrelló de cabeza contra una mesa, al instante intentó levantarse y lo logró, pero estaba demasiado grogui para mantener el equilibrio y volvió a dar de bruces contra el piso. Yo me puse de pie muy animado después de semejante escena, trastabillé un poco sí, me agarré de la mesa para no caerme. La gente ahora se burlaba del payaso y no de mí. Recordé que andaba un revolver en mi porta folio, lo saqué, me acerqué al payaso y le disparé cinco veces en el pecho, intenté disparar un poco más pero me había quedado vacío. ¡Se supone que en los sueños las municiones son infinitas! Era una falla de los sueños. La gente al ver al payaso bañando en sangre en el piso empezó a correr de un lado para el otro en busca de ayuda. Yo todavía no estaba satisfecho e intenté nuevamente disparar mi arma contra la horrible cara del payaso pero no me funcionaba… intenté volar, pero no me elevé ni un centímetro… era una falla onírica, era un mal presagio… escuché las sirenas en la calle, escuché el canto de las sirenas que me llamaban, las sirenas venían por mí.

Soñando con famosos

Algo que me encanta de los sueños lúcidos es la posibilidad de soñar con ricos y famosos. Tampoco es que sea algo exclusivo de los sueños lúcidos; también pasa con los sueños no lúcidos, pero en estos usted no es dueño de lo que hace o dice, eso queda al azar… por eso los sueños lúcidos no tiene igual.
A lo largo de los tiempos, desde que aprendí a tener sueños lúcidos, he soñado con muchos personajes famosos, y si a usted le ha pasado, sabrá que no exagero cuando digo que la “experiencia es casi religiosa”.
Estos son algunos de los personajes con los que he soñado:

  • Ana Frank
  • Salvador Dalí
  • Pablo Picasso
  • Ernesto Che Guevara
  • Fidel Castro
  • Axl Rose
  • Slahs
  • Marilyn Manson
  • Dulce María
  • Natalie Mars
  • Sarina Valentina
  • Messi
  • Henry Chinasky
  • Goku
  • Vegeta
  • Shenlong
  • El hombre Araña
  • Enrique Bunbury
  • Emma Stone
  • Mario Bros
  • Jimi Hendrix
  • Bob Marley
  • Sub zero
  • Scorpion
  • La Maga
  • Aldous Huxley

Bueno, esos son algunos, pero son muchos más, solo es para que tengan un ejemplo del tipo de personajes con los que me relaciono.

Mi primer amor

Salté de una montaña y empecé a volar por el bosque, pero no era un vuelo muy controlado que digamos, era mas bien como una hoja al viento, entonces traté de relajarme porque estaba muy tenso y paranoico, logré tranquilizar mis nervios y empecé a descender lentamente, aterricé en la punta de un pino, el aire movía el árbol con violencia, pero yo ya estaba tranquilo, nada podía arrebatarme la paz espiritual que acababa de conseguir. Desde la punta de aquel pino, que era el más alto de todos, se podía ver todo el panorama, precioso paisaje adornado de flores y cascadas. Vi a mi ex novia, mi primer amor, iba caminando sola y triste por un sendero, iba deshojando una flor, le grité, ella me vio y me hizo señas que bajara a donde ella.
—¿Dónde aprendiste a volar?  —Preguntó ella con gran sorpresa.
No le respondí.
Ella estaba muy linda, como en sus mejores tiempos, en la flor de su juventud, nunca estaría tan linda como en aquellos días en que fue mi novia…
Nos abrazamos fuertemente, hacía mucho que no nos veíamos. La besé con ternura, ella dijo que aún me amaba, la volví a besar para cerrar su boca y que dejara de decir esas cosas a las que yo no sabía que responder. Nos besamos largo rato hasta despertar.

Ella es un ángel y yo soy un alien

Soñar con la persona que te gusta es especial, pero soñar con la persona que te gusta estando lúcido es celestial.
Yo estaba sentado en el lugar de siempre esperando a que ella llegara para irnos juntos. Ella al fin llegó; ella siempre me hace esperar, ella siempre llega tarde. Se quedó parada sin decir nada, me miraba con esa forma con la que ella mira y con aquella sonrisa tan grande y linda que tanto me gusta. Llevaba puesto un vestido blanco, tan blanco como su piel, y su pelo negro cayéndole por uno de sus hombros como una cascada hacía que su tez pareciera todavía más blanca…
El cielo se iluminó grandemente, levanté la vista y vi pasar un cometa, “es una señal —pensé—, esto es un sueño”.  Cerré los ojos y pedí un deseo… me levanté de un salto de la banca y corrí hasta ella y la besé con todo el amor que siento por ella, ella me correspondió y me besó de la mejor forma que jamás me han besado, ese beso me hizo sentir inmortal, no importaba nada, yo era feliz y no tenía miedo de nada. Yo nunca he sido un buen besador pero sentía que lo estaba haciendo mejor que los mejores.
Me desperté con tanta alegría que hasta le dije buenos días a mi peor enemigo y hasta sentí ganas de darle un abrazo y un beso.
Si ese cometa cumple mi deseo mi sueño será realidad.

Con los ojos abiertos

venía caminando por el centro a media noche, no había luz en la calle, pensé que eso era algo extraño y que era el tipo de momentos en los que uno debe hacerse la pregunta de si está despierto o está soñando.
Di un pequeño salto y empecé a volar, a flotar en un vacío oscuro y silencioso… la oscuridad se fue transformando hasta formar mi antigua casa… Me levanté de la cama e intenté prender la luz y no funcionó, era un sueño. Salí de mi casa, me dolía horrible la cabeza y tenía los brazos paralizados y dormidos. Sentía que estaba a punto de despertar entonces giré, no funcionó, solo conseguí marearme un poco más, lo volví a intentar y nada, solo conseguí una vomitada.
Aparecieron mis amigos y ya todos sabíamos que era un sueño, pero no sabíamos el de quien… era muy emocionante, en el sueño, saber que estábamos compartiendo un sueño, ¡cuanta alegría! Todos llevábamos una esfera del dragón en la mano y estábamos pensando en invocar a Shenlong , pero algo salió mal, el dragón nunca apareció. Seguimos caminando por la calle, era un lugar muy extraño, ya saben, un barrio de un sueño.
Yo pensaba que si todos estábamos conscientes de estar en un sueño, ¡por que todos íbamos caminando cuando podríamos ir volando! Empecé a flotar y mis amigos me copiaron y me gritaban que no me fuera a despertar porque estaban volando y algo les podía pasar si se caían…
Entramos en una tienda de videojuegos, ahí nos reunimos para hacer torneos.
Yo estaba demasiado emocionado, me di cuenta que estaba bailando y actuando un poco raro, como si estuviera drogado, de hecho, me sentía bastante drogado… saludé a todos los de la tienda como si fueran mis amigos, no conocía a ninguno. Mis amigos habían salido de la tienda y fui tras ellos, afuera me encontré con una amiga: Karla, me acerqué a ella y la besé, ella se dejó, se estaba riendo. Separó su boca de la mía y me dijo que nos besaríamos pero solo ese día. La volví a besar y esta vez fue un beso muy largo. Cuando nos despegamos ella se estaba riendo otra vez, le pregunté la razón y dijo que era muy extraño lo que estaba pasando, le expliqué que estábamos en el sueño de alguien, o de ella, mío, o de quien sea, la cosa es que era un sueño y había que hacer que valga la pena. Antes de que Karla dijera algo la volví a besar, y así estuvimos mucho tiempo, un largo beso… era extraño que nos besáramos con los ojos abiertos.

Magic carpet

Me acuesto en mi cama y despierto en otra ciudad, en otro país, a veces hasta en otro planeta…
Voy y vengo, viajo al pasado, presente y futuro. Muchos la llaman la máquina del tiempo, otros, la alfombra mágica. Yo simplemente le llamo sueños lúcidos.
De niño siempre soñaba con volar, y que hacía esas cosas que hacen los super héroes en la televisión… nunca imagine que mis sueños se harían realidad.

Haga realidad sus sueños en sus sueños, lúcidos.

 

La magia de soñar y el poder de la magia en los sueños

Era una noche clara de luna nueva. Aruma viajaba por el aire con su alce. Era un vuelo de relajación tarareando una canción… Aruma hizo descender su alce en la terraza de su casa. Entró en su casa muy contento luego de un momento realmente bello por los aires. Todo su ser irradiaba buena vibra, su tez estaba llena de energía que lo hacía brillar. Fue hasta su cuarto a buscar sus zapatos de la suerte y se los puso, se vio en el espejo y se sintió muy a gusto con su reflejo, se lanzó un beso en el espejo y salió del cuarto.
Esos no eran unos zapatos comunes y corrientes, eran de esos zapatos que te hacen volar, y a Aruma le encantaba volar, especialmente en noches como aquella en la que la luna estaba tan grande y brillante.
Saltó por la ventana y empezó a volar por sobre el vecindario hasta que divisó un grupo muy numeroso de personas y se decidió a bajar. Era lo que había estado buscando, un grupo grande para realizar uno de sus mejores actos de magia.
Se presentó ante aquellas personas y enseguida sacó de su sombrero tres pelotitas. Empezó con lo sencillo; la cascada, luego un par de trucos más para finalizar con cuatro pelotitas. Pero el público no parecía muy entusiasmado con el acto de Aruma.
Aruma supo que si quería de verdad impresionarlos debería hacer cosas realmente impresionantes… dio un paso atrás, extendió sus manos y empezó a levitar. Las personas se quedaron sin habla y antes de que pudieran hablar Aruma chasqueo los dedos y desapareció, —acá estoy —dijo desde lo alto de un techo y descendió flotando.
La gente ahora sí que estaba alborotada con lo que acababa de ver. Pero el acto aún no había terminado y Aruma tomó un perrito que pasaba por ahí y lo hizo flotar, y de las patas del perrito salían luces de muchos colores.
—Si quieren ver esto y más, —gritó eufórico Aruma— los estaré esperando en el circo mágico, el circo de las oportunidades, el burdel ambulante.

Diciendo eso desapareció en una densa cortina de humo.

Marte

3:00 ammagic-realism-paintings-rob-gonsalves-19__880
Me di cuenta que soñaba mientras hablaba con un perro. Encendí el televisor buscando algo nuevo para ver, pero la señal estaba mala, solo había ruido blanco. Pude ver en el reflejo del televisor que había alguien atrás de mí, eso debió darme miedo, pero no fue así, simplemente no me importó.
Mientras seguía buscando un canal porno, pensaba en que debía estar quieto, porque siempre estoy con la sensación de haber consumido cocaína cuando estoy en un sueño, es una cosa que no te deja estar quieto, no puedo estar sin moverme porque todo en ese mundo tiene vida propia, siento que si dejo de moverme o hacer algo voy a despertar o quedarme dormido…
Salí de mi casa, era de noche, las nubes estaban moviéndose rápidamente y de forma muy extraña, era algo hermoso de observar, no sé ni cómo explicar…
Las nubes pasaron como olas y pude ver un enorme planeta rojo, estaba tan cerca como lo están las nubes de mis manos, hasta se podía ver lo que había dentro de aquel planeta; vi muchos árboles y muchas montañas y volcanes, la tierra de ese lugar era roja. Mientras contemplaba el planeta rojo tuve muchos deseos de visitarlo, solo debía volar para alcanzar mi sueño de llegar a marte…

Cuando llegué me encontré con la mayoría de mis amigos, era como un valle, un lugar precioso, mis amigos estaban muy felices de que hubiera llegado.
Me invitaron a subir a uno de los árboles que ahí había, y me pidieron que saltara, lo hice, y al hacerlo casi que podías flotar, me dijeron que no me agitara mucho porque allí era un poco más difícil respirar, y en verdad sentí que me faltó un poco el aliento. Mis amigos saltaban de un árbol a otro sin importar la distancia, solo había que darse un poco de impulso para llegar a cualquier lugar, parece sencillo pero en el sueño eso era muy divertido.
Cuando estuvimos muy cansados de saltar y jugar nos tiramos en el pasto y nos quedamos en silencio viendo las estrellas, se veía la tierra, y creo que ninguno quería volver a ella.
Más tarde empezó la fiesta, a la orilla de un lago. Era una gran fiesta, ahora había centenares de personas y todas celebraban que ya se podía vivir en marte.
Al ver tantas personas sentí un poco de tristeza por Marte, ahora que los humanos habían llegado seguramente empezarían a destruirlo como sucedió con la tierra…
Al acercarme a las personas me di cuenta que todos bailaban muy lentamente, todo se había ralentizado, era como como estar en un festival de esos de “tomorroland”, con el tipo de personas que asisten a esos eventos, la mayoría eran gente blanca. Todo seguía en cámara lenta, una locura. Tomé una chica muy linda y vi que era hermosa, la besé, y al hacerlo su rostro se empezó a correrse como si fuese una pintura, todo desapareció. Fue uno de mis mejores besos.
Desperté, en la tierra.

¡Amigos, esto es un sueño!

Siempre es divertido hacer experimentos en los sueños.
Estaba en uno de mis lindos sueños, con mis amigos, y yo trataba de demostrarles que era un sueño, pero a pesar de las grandes proezas que yo hacía, actos dignos del mejor mago del mundo, mis amigos no me creían nada, y decían que solo eran trucos baratos.

Es imposible hacer entrar en razón a los personajes de los sueños cuando se trata de sueños.

–¡Papá vea, estoy volando!
–Ya vi la cuerda.