Etiqueta: Poemas y putas

El fuego

Yo no fumo pero siempre ando fuego… sí amigo, el fuego nunca le debe faltar a un hombre. Un hombre sin fuego es como el ave sin alas; como un revolver sin balas…
Yo estaba en el lugar de siempre, haciendo lo de siempre: leer, ¡qué sería de mí sin los libros! ¡Quién me acompañaría entonces en aquellas desoladas tardes!
Era uno de esos libros de los que no se les puede quitar el ojo de encima, sí, era un libro Nietzsche. Yo estaba absorto en aquel libro; era un tomo de poesía, yo lo leí y fingía que lo entendía, me gusta pensar que entiendo la filosofía de los superhombres. Empecé a leer en voz alta un verso que me gustó mucho, fue cuando se me acercó ella; una mujercita muy bonita y me dijo que era uno de sus poemas favoritos, y se sentó a mi lado, sacó un cigarro de su chaqueta de cuero y me pidió fuego… el fuego, así es amigo, el fuego nunca le puede faltar a un hombre.
–Con este viento –dije–, se nos apagará la llama.
–Vamos a otro lugar –dijo ella–, me tomó con fuerza del brazo me condujo a grandes pasos por la calle, ella un paso delante de mí claro. Llegamos a un tugurio y entramos en una casa que parecía a punto de caerse. Pero era un buen lugar; oscuro y protegido del viento, un lugar donde la llama no se apagaría e incluso brillaría. Así fue.

Anuncios