Etiqueta: Escritor indie

Paranoico

He escrito un libro, un desquiciado libro. Cierta editorial está pendiente de revisarlo y de decirme que no pueden publicar un libro como ese, sí, que de ninguna manera van a publicar libros con contenido misógino, que su prestigiosa editorial no contribuirá a divulgar una obra escrita por un vulgar vagabundo.
Bien, esta bien. Pero déjenme decirles que su prestigiosa y respetable editorial se arrepentirá de no haber publicado la obra de un genio como yo. Ese libro que escribí es un diamante, un lucero, una fuente de dinero.
Sí, este país es demasiado pequeño para alguien tan grande como yo, necesito mudarme de país o de planeta, necesito encontrarme con gentes o seres que sepan del arte, que sepan apreciar la buena mierda. Escribí ese libro para mentes abiertas y flexibles, lo escribí para mí.

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Nada que escribir

El poeta no tiene nada que escribir, nada que decir, su mente hoy se encuentra en blanco; como la hoja sobre su escritorio. El cree que no puede escribir algo que no esté relacionado con vicios, mujeres y rameras. En su rehabilitación le dijeron que debería evitar escribir y leer sobre esos temas, porque para él eran tan nocivos…
“hay un interruptor en tu cabeza que se activa cuando escuchás, leés o ves sobre drogas y sexo”, le dijo su psiquiatra.
¿y ahora sobre qué voy a escribir? Se preguntaba el poeta. No lo sabía, no podía no pensar en lo prohibido…
Intentó escribir sobre el amor, pero no lo conocía. Escribió… sí, escribió un par de cuentos, pero él sabía que no eran buenos, no estaba sintiendo esa chispa que sentía cuando escribía sobre putas y rameras. Borró ochocientas palabras que acaba de escribir y volvió a empezar con otro tema, había tantas cosas de las que hablar y escribir pero él no sabía qué tema elegir. Escribió sobre la música, sobre los perros y los gatos de la calle. También escribió sobre sobre las hormigas que vivían en su casa, eran muchas, sí, y caminaban en fila tirando de pesadas migas de pan, ¿y las arañas? También habían muchas, el poeta se dio cuenta de que no estaba tan solo como pensaba, tenía compañía; ratones, hormigas, cucarachas, abejas, moscas, mariposas negras, de vez en cuando se metía algún murciélago en su casa…
Entonces el poeta escribió un pequeño cuento infantil sobre la vida de los insectos dentro de su humilde casa.