Etiqueta: Cocaine

“Me cago en el año viejo y me cago en año nuevo”

Hoy es el último domingo del año; el último día del año, también será mi última paja del año, mi último trago, que siempre es el último, la última línea…
A las doce de la noche todo habrá acabado, un segundo después todo habrá empezado… la vida sigue camino a la muerte, celebramos cada año que pasa, que también es un año menos, y un paso más hacia el final; nuestro destino, la temida muerte.
Quizás esta no sea mi última línea… ruego al Cielo que no lo sea. Hoy será la última cagada del año. Esta noche siento algo especial.

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Sin ti no puedo

Juana debía presentarse a una exposición de una de sus clases de la universidad, pero, Juanita estaba habituada a hacerlo con ayuda… y ese día no encontró a su super amiga por ninguna parte. Tendría que hacerlo sola, pero ella sabía que sola era muy difícil, casi imposible. Pero igual, ella estaba dispuesta a intentarlo.
Faltaba unos diez minutos para empezar su presentación, y Juanita ya estaba muy nerviosa; le sudaban las manos, le temblaban las piernas, le faltaba el aire.
Juanita corrió al baño, le habían dado ganas de orinar, pero no logró orinar más que un par de gotas amarillentas y mal olientas. Revisando su cartera en busca de papel, en medio de innumerables accesorios de belleza y tarjetas de todo tipo, se encontró con una bolsita que contenía un gramo de polvo…
-los milagros si existen -pensó- y empezó a desanudar la bolsa con gran ansiedad, pero algo pasó, Juanita se detuvo, volvió a anudar la bolsa y la tiró en el basurero con el resto de papales enmierdados. Esta vez quería hacerlo sin ayuda. Soltó un hondo suspiro y salió corriendo del baño.
La sala estaba llena, esperando por Juanita… ella empezó a hablar, su voz se quebraba, tartamudeaba, había olvidado lo que debía decir o como decirlo, como si se hubiese olvidado de como hablar, como si fuera la primera vez que hablaba, y de hecho lo era; era la primera vez que hablaba en público sin haber inhalado un poco.
Juanita se dio cuenta de su error y pensó que aún estaba a tiempo de arreglarlo, se disculpó y pidió que la esperancen por por dos minutos. Corrió al baño rezando al cielo que no estuviese ocupado el baño en el que había tirado la coca. La puerta estaba cerrada, Juana la tocó desesperada, una chica salió un poco asustada y sin decir nada Juanita se encerró y empezó a buscar en la papelera su anhelada bolsa, como toda adicta, Juana no conoce el asco, sus manos desnudas levantaban papel tras papel, unos mojados, otros embarrados en marrón y amarillo…
Al fin encontró su bolsa, y con la habilidad que tienen la mujeres para maquillarse se empolvó la nariz y salió muy feliz del baño.
“Fue una gran presentación, aún se escuchan los aplausos…”

Sobredosis de cocaína

Mis mejores poemas los he escrito bajo la influencia de la cocaína, para mí es como una hermosa bailarina, una musa, una diosa, una chica preciosa… Pero tengo miedo de depender de ella para escribir cosas buenas…he intentado escribir sobrio pero entonces nada rima, y yo pienso: esto es mi ruina. Pero no sé imaginan lo agradable, el placer de escribir después de haber esnifado un par de gramos de cocaína… electricidad que activa los interruptores de la coca de mi cerebro y entonces todo empieza a brillar y las ideas flotan como sueños y lo que antes parecía estúpido y sin sentido, ahora es una maravilla, una gran idea.
La cocaína escribe por mí, ella lo hace mejor que mí, yo le di mi alma…
Leer y escribir son dos grandes placeres, eso lo saben todos, pero si lo combinamos con un poco de la blanca, la experiencia se vuelva elevada, mística.
La coca cambió mi vida…

Aislado

Tengo más de tres semanas sin salir de mi casa, no sé qué me pasa. Ya ni me dan ganas de ir a la plaza a ver pasar las putas y los travestis. Creo que estoy en bajada, otra vez. Me paso los días sentado en la ventana viendo pasar a personas que en algún tiempo fueron mis amigos y que ahora no son más que desconocidos. Me ven, los veo, y nos saludamos con un movimiento de cabeza ¡Cuánto cambiamos!
Hay varios momentos en el día en que siento una desesperación terrible por saltar por la ventana y acabar con esta porquería. Pero soy tan cobarde que no lo haría, y si lo hiciera, capaz y sobreviviría a la caída y tendría que vivir lisiado por el resto de mis asquerosos días.
Tengo cocaína para una semana más, así que puedo estar en paz por siete días más. cuando el último gramo sea esnifado mi vida habrá acabado.

De mil maneras

Leí las mil y una noches, en una noche,
usando los polvos mágicos de Aladino.
Al terminar el libro, soñé:
Soñé que encontraba la lámpara maravillosa…
al frotarla se me apareció un genni quien dijo ser mi esclavo y el servidor de la lámpara. Era como un fantasma, también daba mucho miedo igual que un fantasma
—¿Cuál es tu deseo? —dijo con voz de trueno.
—Oh, poderoso genio de la lámpara, mi humilde deseo es poder ver la belleza de Badrúlbudur, a quien se describe en el libro como las más bella de las mujeres. Te ordeno que me la traigas en este instante.
Dicho eso, el genio desapareció y un segundo más tarde volvió con la más bella de  de las mujeres en la tierra y en los cielos. Llegué al límite de la admiración al ver la más hermosa obra del Creador. Mis ojos jamás habían contemplado tanta belleza,
me sentí desfallecer al ver la más preciosa de las flores. La palabra belleza es insuficiente para describir tanta hermosura.
El genio de la lámpara preguntó si deseaba algo más, a lo que respondí:
—Jefe de los efrits, te pido que nos transportes a un lugar digno de la belleza de mi hermosa acompañante; la princesa Badrúlbudur, te pido que nos lleves al jardín del Edén.
En un abrir y cerrar de ojos fuimos llevados al lugar donde empezó todo.
Había en aquel lugar flores de todos los colores, y hasta de algunos colores que no existen. Algunos árboles eran tan grandes que besaban las nubes, todos daban hermosas frutas, las cuales se veían muy apetitosas. Un río cruzaba en medio del jardín cuyas aguas según dijo el genni, eran la fuente de la juventud.
Con el olor de mil rosas y el canto de mil aves me sentí como nunca antes y llegué al límite de la felicidad. Tomé a Badrúlbudur de la mano y la besé en la boca y la frente.
—¿Aun deseas algo más de tu humilde servidor? —preguntó el genio de lámpara.
—Sí, tengo una última cosa que pedirte… Deseo no despertar nunca de este sueño ¡quiero que mates a quien se atreva a despertarme de este maravilloso sueño!

 

Insomnio, voces y ruidos

Con tapones en los oídos puedo callar el ruido de la calle.
Pero los tapones solo hacen que las voces en mi cabeza suenen con más fuerza.
Voces horribles provenientes de la oscuridad asaltan mis pensamientos…
Una luz brilla en la obscuridad, ¡Benditos polvos mágicos!
Ahora las voces horribles se convierten en chistes irresistibles.
Me cago de risa, me duermo en paz…

Cita con las estrellas

Cita con las estrellas

Íbamos entrando al cine con Ramona, es extraño, íbamos tomados de las manos. Caminamos hasta la primera fila, el lugar estaba repleto, Ramona se entretuvo platicando con alguien, yo me quedé esperando a cierta distancia. Ramona me hizo una seña para que mirara quien acababa de llegar al cine, era ¡Jim Morrison!
Fue como si Ramona me estuviera avisando que era un sueño, como si ella y yo, estábamos soñando lo mismo.
Jim pasó y se fue a platicar con algunas personas, me di cuenta que el lugar estaba lleno de personas famosas, vi a Bob Marley, Gustavo Cerati, entre otros… Ramona se acercó a mí con cara de inmensa emoción.
–¿Con quien queres hablar? –pregunté.
–Con el Che.
Me tomó de la mano y me llevo hasta donde se encontraba el Che. Estreché su mano con gran alegría, el Che sonreía mientras fumaba, miré a Ramona esperando que ella dijera algo, ella hizo la primer pregunta. ¡Y que pregunta!
Ramona le pregunto al Che que si se había puesto desodorante, el Che levantó su brazo y se olió,  y con una hermosa sonrisa dijo que tenía más de un mes sin bañarse.
Era mi turno, pero antes de que yo dijera algo el Che me interrumpió diciendo que esos lugares le daban sueño, eran muy aburridos.
–Vamos por unos tragos –dije–, salgamos de aquí.
Y salimos los tres del lugar,  afuera había un pequeño grupo dividiendo una bolsa de cocaína. Tomé un buen puñado y le di la mitad al Che. Inhalé mi parte, sentí algo muy intenso en mi cuerpo, sentí como mi cuerpo empezaba a vibrar de emoción.
Vi a Ramona platicar muy emocionada con el Che. Yo me había alejado un poco, estaba a la orilla de un gran precipicio. Cerré mis ojos y me dejé caer de espaldas, me imaginaba que caería en una gran piscina, y así fue.  El agua me cubrió, pero no estaba mojado, tampoco tenía que contener la respiración. Empecé a flotar hasta la superficie, y seguí flotando fuera del agua.
Recuerdo que el cielo obscuro se empezó a  dibujar de diferentes formas,  muy hermosas, de color blanco, amarillo, negro, rosa y rojo. Era como ver el hermoso lienzo recién pintando de un gran artista. Luego en el cielo las nubes formaron la figura de un niño.

Cocaine

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Después de un día gris en mi trabajo, después de discutir con mi jefe, el señor explotador…
Salí tarde de trabajar, estaba ya oscureciendo. Iba caminando por la calle cuando se me acercó una prostituta para ofrecerme sus  servicios, gentilmente le dije que no, ella entonces me ofreció cocaína. Me detuve un momento, tenía desde hace mucho tiempo curiosidad por inhalar cocaína. Ella me dio un buen precio por ser la primera vez que le compraba, dijo que era un gramo, y que era casi pura, que lo hiciera con cuidado.
La guardé en mi bolsa y seguí mi camino a casa.

En mi casa, me senté frente al sillón y encendí la televisión. Tenía hambre y solo había pizza de tres días. Pasaban una película sobre la vida en otros planetas, era interesante pero no lo suficiente, cambie de canal, y volví a cambiar, no había nada, la señal se había ido.
Bueno, estaba la música que siempre es buena compañía, Pink Floyd inundo mi habitación de psicodelia, y recordé que andaba algo especial en mi bolsa, saqué la bolsita con la cocaína y la esparcí en mi mesita al lado del sillón. No sabía cómo hacerlo, era mi primera vez, estaba un poco nervioso y muy emocionado. Enrollé un billete y corté una línea con mi tarjeta, con un dedo tape un orificio de mi nariz y con la otra puse el billete enrollado en el otro orificio.
Aspiré profundo… Me tumbé en el sillón, al momento sentí algo diferente en mí, las cosas empezaron a brillar de un modo diferente, luego sentí que todo en mi habitación se movía, las paredes se acercaban asfixiantemente hacia mí, sentí miedo, mi corazón latía a toda velocidad, pensé en gritar y salir corriendo, pero me quedé quieto. Una corriente de excitación recorría todo mi cuerpo… pasaron unos minutos creo, escuché que alguien tocaba mi puerta, me levanté y fui a ver quién era, no era nadie. Me volví a sentar en mi sillón, la música era muy diferente de como lo es, habían sonidos nuevos, cosas que antes no era posible apreciar.
Sentía una gran fuerza, un inmenso poder. Me sentía capaz de pelear con un león.
Sentí mucha sed, fui por agua a la cocina y tomé como un litro de agua, también me comí la pizza de tres días y la sentí deliciosa, sentía ganas de hacer algo, pero no sabía que, tenía tanta energía, me fui a bañar  y me preparé para salir, eran como las once de la noche pero aún había mucha gente en la calle, caminé sin rumbo como por una hora, hasta llegar a un lugar oscuro y solo, ahí estaba la chica que me había vendido la cocaína, nos vimos y nos acercamos.
No fue necesario preguntar nada, era obvio. Fuimos a lugar más cómodo para hacerlo.