Categoría: Literatura

Me visto como quiera cabrón II

Una mujer (cualquiera) soltera, que se vista como quiera (como puta).
Pero una mujer que tiene pareja debe taparse totalmente. Así es. Las mujeres deben estar cubiertas totalmente, que lo único que se pueda ver sean sus ojos, sí. 
¡Mujer tu cuerpo no es tuyo, es de tu marido!
Allá en oriente si que saben como tratar a las mujeres… 
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Ixtab Aruma Ixmucané

Cuando llegue mi día,
y sé que llegará pronto; así lo dijo la bola de cristal…
Cuando empiece a brillar, como un diamante, como luz de estrella,
Y mis libros se vendan como la cocaína, pan caliente diría la gente decente…
se arrepentirán de haberme subestimado,
perras, se arrepentirán de haberme despreciado.
¡Dios mío, se lamentaran de no haberme aprovechado!
¿No se dan cuenta? ¡Soy un poeta! ¡Soy un gran escritor¡
¡Puta, no se dan cuenta que soy algo especial!
¿Acaso no saben una mierda acerca del arte?
¡Dios, hay que estar ciego para no ver el talento que hay en mí!
Seré el mejor escritor de esta nación, si es que acaso ya no lo soy.
Todos sabrán quien soy, y mi nombre estará al lado de los más grandes, con los superhombres…

Nube voluptuosa

Me enamoré de una nube voluptuosa,
la nube más blanca, gorda y linda del inmenso cielo.
La nube voluptuosa sabe que la deseo,
y ella me seduce con su coqueteo,
ella se arrebola cuando la enamoro.
La nube voluptuosa, la más linda y esponjosa
siempre vuela más alta que las otras,
y la sombra que ella da, es la más cálida de todas.
Ella nunca suelta un rayo, ni aun cuando se enoja.
Ella solo llora en tierra seca,
y cuando llora nunca es de tristeza,
y sus lágrimas hacen brotar la mejor cosecha.
Mi nube favorita dice que puedo verla pero nunca podré tocarla.

La peste

“Hay personas que sueñan lo que ven en la televisión, yo sueño lo que leo”. leí “la peste” de Camus y soñé este sueño:

La gente de la ciudad estaba enloqueciendo, había llegado la peste de las garrapatas, nada de ratas. Si te picaban las garrapatas podías contraer esa horrible calentura que te hacía delirar y al final te iba a matar.
Muchas personas de mi barrio habían contraído dicha enfermedad, y la mayoría estaban muertos… podías escuchar los horribles gritos que daban los enfermos a causa de su dolor y de las visiones que veían. Era terrible escuchar esos gritos por todas partes, era como el fin del mundo.
Un par de amigos y yo decidimos que lo mejor que podíamos hacer era escapar a las afueras de la ciudad y refugiarnos en alguna montaña. Teníamos la esperanza de que en las montañas estaríamos a salvo de la gran peste, así que tomamos un par de cosas que podríamos necesitar y partimos rumbo a las montañas.

Empezamos a ascender una altísima montaña, los árboles de aquella montaña estaban secos, como si hubiesen sido consumidos por algún voraz incendio. Los árboles eran un montón de espinas negras que te atravesaban la piel al más leve roce con ellos…  no habíamos traído ningún machete para abrirnos camino entre las espinas, tampoco encontrábamos ningún camino. Mis amigos se habían adelantado mucho, y me di cuenta de que los había perdido, empecé a gritar desesperado pero ninguno me respondía. ¡Dios mío! vi que lo que quedaba de los árboles estaban llenos de garrapatas, había parásitos por todas partes, miré mis zapatos y vi que los tenía completamente llenos de garrapatas. Las garrapatas empezaban a subir por mis pantalones, entonces empecé a arrancarme la ropa de encima, pero era tarde, sentía las picadas por todo mi cuerpo… empecé a sentirme muy mal, seguro del miedo porque era imposible empezar a sentir los síntomas de la enfermedad hasta después de no sé cuantas horas, pero yo me sentí bastante mareado, sentí que la cara se me calentaba, dolor en el cuerpo, nauseas… estoy jodido, pensé. Intenté caminar y ya no podía, no tenía fuerzas, a penas y podía respirar. Las garrapatas me estaban comiendo vivo como las hormigas devorando algún insecto. Creo que me desmayé… cuando desperté las garrapatas se había ido, y los síntomas de mi enfermedad también.
Tuve muchísimo miedo, tanto, que me di cuenta que era un sueño… entonces los árboles empezaron a florecer, vi crecer la grama y todo tipo de flores de gran variedad de colores. Todo se estaba transformando delante de mí… vi florecer las plantas y dar frutos a los árboles. Se descubrió un sendero delante de mí y lo seguí, me llevó hasta una linda casa de troncos en medio del bosque. Desde afuera podía escuchar risas y canciones, también se podía oler un aroma a deliciosa comida. Entré en la casa y me esperaba una gran mesa llena de los más ricos manjares y todo tipo de bebidas. Mis amigos perdidos estaban sentados a la mesa, esperándome… Comimos y bebimos felices.
Habíamos sido víctimas de la peste, estábamos muertos.

Es muy cierto eso que dicen: “para llegar al paraíso hay que pasar por infierno”.

“Soy Kafkiano y amo las cucarachas”

“Soy Kafkiano y amo las cucarachas”

Yo le temía a las cucarachas,
las miraba y mi cuerpo temblaba,
a veces hasta gritaba pidiendo ayuda.
¡Mamá!
Las asesinaba;
las aplastaba, las envenenaba,
la gente dice que son una plaga.
Yo antes mataba a las cucarachas,
pero después de leer a Kafka dejé de matar cucarachas,
ahora las dejo vivas, ellas son mis amigas.
Ahora mi cuarto es un nido de cucarachas,
las hay de todos los tamaños y colores,
algunas son realmente gigantescas; algunas de ellas son voladoras, pero son pocas las que tienen ese talento. Siempre están cerca de mis rayas, creo que a ellas también les encanta la coca. 
He pensado en construirles una pequeña casita, una especie de nido, colmena, o como se llame el lugar en el que se reunen la cucarachas para hacer sus fiestas y orgías.

¡Si ven una cucaracha, por el amor de Dios no la maten!

Mamá

—Feliz día ma.
—¿Un regalo tuyo? ¿Qué es?
—Es mi libro mami. La dedicatoria es para usted.
—No voy a leer otra de tus mierdas. ¡Nunca vas a hacer como Bukowski, entendé!
—No quiero ser como Bukowski mamá; quiero ser como Burroughs.
—Como sea, todos esos eran unos cabrones como vos que solo piensan en beber y en putas.
—La quiero mucho mamá.
—También te quiero, y lo que no quiero es ver que seas un don nadie. Quiero verte trabajar y estudiar, solo así podrás prosperar.
—Mamá, ese libro que tiene en la mano me hará rico y casi famoso. No necesitaré trabajar, ni salir con putas. Me lloverán chicas, chicas bellas y limpias.
—¡Ay por Dios Aruma! !Ya dejá de fantasear!
—Tranquila mami, hoy es día de la madre, vamos a festejar y dejemos de alegar.
—¿De qué trata éste libro?
—¿Lo va leer?
—Sí. Solo espero que no este lleno de porquería como el último que me regalaste.
—No puedo negar que no haya porquerías en ese libro mamá.  El mundo es una porquería…
—Bueno, sea lo que sea lo voy a leer porque lo escribió mi hijo.

El suicidio con la última línea

Acerca del suicidio Durkheim tiene razón; todos influyen para que uno se pegue un tiro en la cabeza.
A lo largo de mi vida he escrito más de mil notas suicidas, y como ven, sigo vivo… no tengo los cojones para halar el gatillo, pero me gusta poner el revolver en mi cabeza, justo atrás de mi oreja, es la forma más adecuada y recomendada de volarse la cabeza, de esa forma no hay posibilidades de sobrevivir…
No voy a dispararme, voy a dispararle a alguien más; al primer niño que se cruce en mi camino.