Estoy aburrido, traeré una puta a la casa

Mario, conocido también en el barrio como Marito, tenía veinte años y dos de casado. Su esposa se llamaba Claudia, ella era un año menor que Marito. Claudia se había ido de vacaciones donde su madre, Mario no quiso ir. A Claudia tampoco le importaba mucho que Marito la acompañara a ninguna parte, así que se fue feliz sin él.
Mario estaba solo y aburrido en su pequeña casa… se hundió en el sofá y prendió la computadora para visitar un viejo sitio porno que en algún tiempo fue su favorito. Mario estaba caliente, Marito casi siempre estaba caliente, y siempre se quedaba caliente porque Claudia  nunca lo complacía. Claudia era un tabú personificado; Claudia nunca se la había chapado a Mario, tampoco dejaba que él se la chuparan a ella. Claudia jamás accedería a una penetración anal… “Dios eso es algo aberrante y contra natura”, decía siempre que Marito la persuadía para hacerlo.
Entonces, Mario Marito ya estaba hasta la mierda de Claudia. Estaba cansado de rogar por sexo y de que Claudia actuara como una estúpida monja. Sí acaso Mario quería que Claudia actuara, le gustaría verla desenvolviendo el papel de una sucia ramera. Así se la imaginaba mientras se masturbaba.  Al terminar, Mario Marito se sintió como un ganador después de tanto tiempo, miró la hora y vio que era un buen momento para comprar cerveza. Eran las nueve de la mañanita. Mario volvió con un six pack de su cerveza favorita y bebió placenteramente mientras miraba un partido repetido de fútbol. Mario ya había bebido sus seis cervezas, nunca había pasado de beber más de dos, estaba bastante ebrio. No estaba acostumbrado a beber, era un mal bebedor. De repente sufrió un ataque de euforia y gritó: ¡estoy aburrido, traeré una puta a la casa! Mario salió a toda prisa de casa y se fue a buscar su puta…
Mario volvió a las once de la noche, no venía solo por supuesto, lo acompañaba una puta. ¡Dios, era la puta más fea y sucia de la calle! Pero a Marito no parecía importarle, había bebido más y estaba más borracho que nunca, jamás hubiese podido distinguir entre una rosa y una cagada. La puta dijo llamarse Lupita, Lupita era adicta al pegamento y tenía sida.
Mario Marito murió dos años después a causa de una neumonía, y su esposa Claudia un año después, esta de tuberculosis. Nunca practicaron sexo anal u oral…
Lupe Lupita sigue en las calles, inhalando pegamento e infectando a quien lo quiera por dos centavos el rato. Lupita no sabe que tiene sida, de saberlo ya se hubiese muerto de tb o de cualquier otra mierda a causa del sida.

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