Mes: diciembre 2017

“Me cago en el año viejo y me cago en año nuevo”

Hoy es el último domingo del año; el último día del año, también será mi última paja del año, mi último trago, que siempre es el último, la última línea…
A las doce de la noche todo habrá acabado, un segundo después todo habrá empezado… la vida sigue camino a la muerte, celebramos cada año que pasa, que también es un año menos, y un paso más hacia el final; nuestro destino, la temida muerte.
Quizás esta no sea mi última línea… ruego al Cielo que no lo sea. Hoy será la última cagada del año. Esta noche siento algo especial.

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Noche buena

Nena, mi amor, gracias por hacer de mi noche buena una noche realmente buena. Aún tengo el sabor de tus tetas en mis labios; aún llevo las marcas de tus mordidas en los míos. Tengo el olor de tu pelo impregnado como humo de marihuana en mi camiseta, creo que nunca volveré a lavarla para revivir el momento cada vez que la huela, y así hacer un viaje hacia aquella noche buena…
Me muerdo los labios para recordar el sabor de los tuyos, sí, tus deliciosos labios húmedos de cerveza eran tan apetecibles de chupar…
¡Ah que recuerdo, que hermosa noche nena! ¡Las cosas que dijiste, las cosas que me hiciste! Tenías las mejores frases en la boca esa noche, esa noche descubrí que eras más sabia que yo, descubrí que habías, a pesar de ser menor que yo, vivido más que yo. Me enseñaste mucho y yo nada. Me hiciste feliz en tu tristeza… y por primera vez en la vida, experimenté la palabra amor…

Fuera de molde

Fuera de molde

No puedo, nunca podré encajar en esta sociedad, ni con sus estúpidas reglas de presentación.  “con ese pelo no te van a dar trabajo”, “y con esos tatuajes menos”, así es, me lo han dicho un millón de veces, y es verdad, no le dan trabajo a personas como yo que están fuera del molde. Para mí solo queda comer mierda. Lo importante en esta vida amigos míos, lo importante en esta vida de mierda es el dinero y las apariencias… sí, lo demás es lodo, lo demás es mierda. El conocimiento, la inteligencia y el arte valen mierda. Lo valioso son los billetes, la buena ropa, tener un carro y el último celular, estar a la moda, o sea, seguir las pautas de las masas. Lo siento mamá y querida sociedad pero yo no voy a cambiar, me gusta mi pelo de león y no voy a cortarlo porque eso dice la gente que es lo normal, a la mierda con lo normal y las normas de presentación, ¿quién inventó esa mierda? ¿Por qué debo seguir ese molde? ¿Por qué no puedo ser yo mismo? ¿Por qué no hay oportunidad para la gente diferente?
“Lo siento pero no nos gusta lo que escribe, lo siento pero no nos gusta como piensa, tampoco nos gusta su peinado, y su ropa, pues su ropa tampoco… no podemos contratar a gente como usted en nuestra empresa, somos una empresa seria, y necesitamos gente con excelente presentación, el conocimiento no es tan importante, más bien es casi irrelevante”. Lo que yo produzco no genera dinero, o sea, vale mierda, mis dibujos valen mierda, mis escritos valen mierda, mis malabares valen otro montón de mierda.

Para los que estamos fuera del molde solo queda la mierda, mierda abundante y apestosa. ¿Debo seguir el molde? ¿debo sacrificar las cosas que para mí son importantes como el arte y estudio por un par de pesos? ja, ja quieran que siga la corriente de la gente común y corriente, no puedo, yo soy la oveja negra del rebaño, estoy hasta la mierda de sus estúpidas reglas. Yo me voy a morir con la mía y que se jodan todos, yo voy camino a la libertad, libertad en todas sus manifestaciones.

Paranoico

He escrito un libro, un desquiciado libro. Cierta editorial está pendiente de revisarlo y de decirme que no pueden publicar un libro como ese, sí, que de ninguna manera van a publicar libros con contenido misógino, que su prestigiosa editorial no contribuirá a divulgar una obra escrita por un vulgar vagabundo.
Bien, esta bien. Pero déjenme decirles que su prestigiosa y respetable editorial se arrepentirá de no haber publicado la obra de un genio como yo. Ese libro que escribí es un diamante, un lucero, una fuente de dinero.
Sí, este país es demasiado pequeño para alguien tan grande como yo, necesito mudarme de país o de planeta, necesito encontrarme con gentes o seres que sepan del arte, que sepan apreciar la buena mierda. Escribí ese libro para mentes abiertas y flexibles, lo escribí para mí.

¿Qué soñé anoche?

Yo estaba en un burdel bebiendo cerveza con una puta sentada en mis piernas, era vieja y fea, su cara estaba excesivamente maquillada, casi como un payaso. Sí, era como ser besado y adulado por un payaso.
—Recítame uno de tus poemas —decía el payaso muriéndose de risa.
—Quiero escuchar tus maravillosísimos poemas mi amor, —seguía diciendo el payaso, casi gritando para que todos en el burdel lo oyeran.
Yo estaba demasiado ebrio, quería sacármelo de encima pero no podía, era un payaso muy pesado a pesar de ser bastante tullido. Todo me daba vueltas, otra vez me había pasado de copas… ni siquiera sabía cómo saldría de aquel lugar, ni siquiera sabía dónde estaba la salida, ni siquiera sabía si había una salida de aquel lugar.
El payaso seguía sobre mí, burlándose de mí, recitando poemas que yo no escribí para reírse y que todos se rieran de mí. El payaso reía y me besaba, su boca era muy húmeda, su lengua era rasposa, como la de un gato.
—Tengo que irme —alcancé a decir, casi llorando.
El payaso seguía riéndose y me abrazaba con más fuerza, me despeinaba, me desabotonaba la camisa, me hacía nudos extraños en la corbata, jugaba con mi bigote…
Toda la gente del lugar se reía de lo que hacía el payaso de mí, incluso formaron un gran circulo en torno al payaso y a mí. Las risas no paraban, era una gran noche en el burdel
cuando llegué a la cumbre de mi desesperación, empecé a razonar sobre mi situación… ¿dónde estaba la puta con la que había estado bebiendo? ¿De dónde había salido el payaso que me tenía preso en sus brazos­? Mi fijé detenidamente en cada una de las gentes que estaba a mi alrededor, las cosas eran cambiantes, nada era sólido, todo se movía, subía y bajaba, entonces fue cuando me di cuenta; ¿era un sueño? Bueno, era difícil de saberlo, no era tan fácil de comprobar el estado actual en el que me encontraba ya que entre estar borracho y estar soñando no es mucha la diferencia. Miré con gran atención las letras de las etiquetas de las cervezas en las mesas, no decían nada, no era normal, eran una sopa de letras sin sentido… los bordes estaban borrosos, sí, tenía que ser un sueño. Entonces sentí una gran euforia, de repente me sentí sobrio. Me saqué al payaso de encima de un empujón, lo empujé con tanta fuerza que se estrelló de cabeza contra una mesa, al instante intentó levantarse y lo logró, pero estaba demasiado grogui para mantener el equilibrio y volvió a dar de bruces contra el piso. Yo me puse de pie muy animado después de semejante escena, trastabillé un poco sí, me agarré de la mesa para no caerme. La gente ahora se burlaba del payaso y no de mí. Recordé que andaba un revolver en mi porta folio, lo saqué, me acerqué al payaso y le disparé cinco veces en el pecho, intenté disparar un poco más pero me había quedado vacío. ¡Se supone que en los sueños las municiones son infinitas! Era una falla de los sueños. La gente al ver al payaso bañando en sangre en el piso empezó a correr de un lado para el otro en busca de ayuda. Yo todavía no estaba satisfecho e intenté nuevamente disparar mi arma contra la horrible cara del payaso pero no me funcionaba… intenté volar, pero no me elevé ni un centímetro… era una falla onírica, era un mal presagio… escuché las sirenas en la calle, escuché el canto de las sirenas que me llamaban, las sirenas venían por mí.

El escritor fracasado

El escritor, el gran escritor, se quedó sin su principal instrumento de trabajo; perdió su computadora, la perdió en la casa de empeños, donde se encentran una gran cantidad de objetos que algún tiempo fueron suyos, libros, radios, celulares, relojes, zapatos…
–¡No importa¡ –Gritó el escritor fracasado, chocando sus gruesos puños en su viejo escritorio que apenas soportó el poderoso golpe–.
Una computadora es un instrumento importante para un escritor, pero para nada es imprescindible, sí, así pensaba el gran escritor; el escritor fracasado. Tenía papel y lápiz, pensó el escritor, tengo cerveza y cigarros. ¡Qué más se puede pedir!
Tengo papel y lápiz, se repetía una y otra vez el escritor fracasado, tenía papel y lápiz pero nada que escribir…

El escritor fracasado cerró su diario después de leer las penurias de las últimas semanas y lo tiró por sobre su cabeza sin importarle donde fuese a caer. El diario que era un manojo de páginas amarillentas y sueltas en un folder se desparramó por el piso sucio de su pequeño cuarto.
El escritor fracasado se quedó inmóvil en su escritorio viendo sin ver en dirección a lo que quedaba de su último cigarro en el cenicero, dio el último trago a su cerveza y salió a comprar más cerveza.
El escritor, el gran escritor, la gran promesa de la novela corta llegó de madrugada a su casa con la firme intención de suicidarse, estaba borracho de cerveza y deprimido. El escritor fracasado colgó una cuerda en el techo de su casa para ahorcarse, se subió a una silla y se anudó el cuello con fuerza, y sin pensarlo dos veces saltó de la silla, la cuerda no resistió su sobre peso y se rompió,  el gran escritor cayó desmayado de borracho en el piso sobre las páginas de su triste diario…
Era la quinta vez que fracasaba un intento de suicidio… incluso el escritor fracasado llegó a pensar que era inmortal.

Yo te olvido

He notado algo últimamente, bueno, algo que me pasa constantemente… sí, mujeres.
Y es que no sé por qué las mujeres empiezan a comportarse como unas estúpidas cuando se dan cuenta que estoy interesado en ellas. Se vuelven unas malignas las muy perras, se transforman en unas malditas brujas.
En mi experiencia (risas), esto, contando la última vez, que fue hace como tres días, ya van como cincuenta veces que me sucede, sí, soy un maldito masoquista.
Le declaro mi amor a una mujer en un poema y ella me deja de hablar… ¡Que mierda significa eso!
Le escribí un enorme poema de dos páginas, incendié las pocas neuronas que me quedan buscando las palabras y rimas que dieran como resultado las mejores combinaciones de amor…
Desperdicié dos hojas de blanco papel escribiendo un poema que ni siquiera fue apreciado por la perra insensible que lo leyó.
¡Estúpida, mal musa! ¡Si me costó tanto escribirte ese poema falso fue porque no sos capaz de inspirar una mierda! ¡No te vuelvo a escribir, ni al llamar ni nada! (estoy gritando).
Estúpida, cabrona, el que debería hacerse del rogar soy yo, yo soy el artista, el pintor. Yo soy el escritor y creador del maldito burdel ambulante, yo soy el autor de dos de los mejores libros no leídos que puede dar este jodido país. Yo soy el que te deja, yo te olvido.
¡Yo soy el maldito Ixtab Aruma, Quién sos vos! No te necesito, en la calle se encuentran cosas mejores, en las calles no falta la inspiración, las mujeres de la calle; las putas, ellas nunca me dicen que no, ellas si saben cómo inspirar a un escritor. Así es: los burdeles son mi templo y las putas mi religión; ante ellas me pongo de rodillas… aunque la verdad, casi siempre son ellas las que se ponen de rodillas ante mí…