Las piernas de una puta

Dueña mía, ¿serías tan amable de ponerte una falda, bien corta, e inclinarte para mí?
Sí, esa que usabas en tus tiempos de colegiala…
Ahora, toma asiento en esa silla y cruza la piernas bien alto para mí. Un poco más alto por favor.
Cariño, ¿me dejarás contemplar la desnudez de los dedos de tus pies? Mi amor ¿puedo olerlos? ¿me dejarás lamerlos y chuparlos?
Querida voy a chupar los dedos gordos de tus pies como si fueran bombones.
Voy a manosear con mi lengua la voluptuosidad de tus piernas, no quedará rincón en tus piernas que no haya sido mojado con la humedad de mi saliva.
Mi vida, mi amor, esta noche voy a cogerte por los pies…

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