Mes: junio 2017

Fantasía

Fantasía

Acabábamos de salir de una fiesta loca e íbamos camino a otra. Me acompañaban cuatro damas y un borracho. caminábamos lentamente por el centro, íbamos un poquito borrachos, de vez en cuando nuestro amigo el borracho se detenía en alguna esquina y soltaba una vomitada. Llevé a mis amigos a una vieja casa de putas que conocía desde hace mucho tiempo atrás, era un pequeño y clandestino burdel ubicado en el centro de la ciudad. Para llegar a el había que pasar por laberínticos callejones, algunos sin salida, nos perdimos un par de veces, pero luego divisé la casa que nos esperaba. Era una casa de madera a punto de derrumbarse.
Les dije a mis amigos que me esperaran un momento mientras iba a ver quien se encontraba en la casa. subí por  un oscuro callejón y luego unas escaleras que llegaban hasta una puerta rosada, toqué, me abrió una puta, entré y saludé a dos putas más que se encontraban en aquel cuartucho. Las tres chicas estaban medias desnudas y cada una estaba en su propia cama, las tres putas tenían un par de kilos de más. En una esquina había un tipo fumando, él se encargaba de cuidar de ellas, era el padrote, lo saludé con la cabeza, el no me devolvió el saludo, era un tipo rudo. Les dije que traía compañía, buenos invitados, buenos clientes dispuestos a comprar coca por montones. Entonces obtuve permiso de pasar a mis invitados; fui por ellos y desde el callejón les hice señas de que me siguieran. Subimos las escaleras y los invité a pasar, pude ver que dos tipos nos echaban unas miradas bastante inquietantes, los quedé viendo con mi peor cara y cerré de un portazo. Entonces me quedé observándolos desde el ojo de pez de la puerta, avisé al padrote de que afuera habían un par de tipos raros con pinta de polis. El padrote empezó a lanzarme maldiciones mientras espiaba nerviosamente por la puerta, dijo que tenía la casa llena de cocaína y que sin nos atrapaban nos caerían como cien años de cárcel… los tipos caminaron en dirección a nuestra casa pero se desviaron y entraron en una vieja casa que según el padrote, era el centro de reunión de algunos homosexuales, entonces ya todos nos sentimos mucho más tranquilos y dejamos de espiar por la puerta.
La fiesta empezó en el pequeño burdel, las luces se apagaron y el telón subió… aparecieron dos títeres, uno era Enrique Bunbury y la otra era Mercedes Ferrer. Empezaron a cantar mientras bailaban, era una canción inédita porque no recuerdo haberla escuchado jamás, casi me explotó la cabeza tratando de recodar la letra de esa canción, pero no puedo recordarla, nada, creo que es una de esas canciones que solo se pueden escuchar en los sueños.
Entonces estábamos el burdel viendo un show de títeres. Las putas estaban bastante emocionadas, les brillaban los ojos. Bunbury flotaba, Mercedes volaba, jugaban como mariposas enamoradas mientras cantaban… los títeres se juntaron, se besaron, y de esa unión nació una flor. Era una flor roja, preciosa, la flor flotaba… la música se fue apagando gradualmente hasta quedar en un total silencio, entonces las putas rompieron el silencio con gritos y aplausos, el telón cayó.
Fue una gran noche en el burdel ambulante.

Anuncios

Escarabajo

Siempre que despierto me encuentro con una disyuntiva; debo elegir entre hacer ejercicio o masturbarme, casi siempre, elijo lo último…
Solo con pensar en levantar esas pesadas pesas me entra un pereza horrible, en cambio masturbarse es mucho más fácil y placentero.
Después de masturbarme trato de escribir alguna entrada, nada, no tengo nada, no sé qué escribir, entonces escribo alguna porquería de esas que abundan en mi mente dañada. Entonces pienso: ¿a quién le puede gustar esta mierda? Seguramente a casi nadie, la gente es así, es muy selectiva con la mierda que lee, y mi mierda es demasiado apestosa para ellos.
Vuelvo a leer lo que acabo de escribir y me doy cuenta que a mí sí me gusta la mierda que escribo, bueno, eso ya es algo… un hombre debe escribir para satisfacción propia y no de los demás. Enciendo la radio en busca de música que me ayude a escribir algo, nada, solo encuentro otro montón de mierda, la mierda esta por todas partes. Hay montañas y volcanes de mierda, yo tengo mi propia montaña de mierda claro, y usted también, no, quizás usted no, quizás usted sea de los buenos, quizás usted sea de esos que cagan flores.
Yo seguiré acumulando mierda como buen escarabajo que soy.

Mal puta

Siento frío y escalofríos
al pensar en lo falsa que fuiste
¡Tiemblo!
Siento frío, se me eriza la piel,
se me hela y congela la piel.
Fue una linda máscara la que usaste
para engañarme e ilusionarme…
Dios me libre de volver a verte,
rezo para no tener que verte;
me arrodillo y pido: Dios, por favor,
que esa mal puta no se vuelva a cruzar en mi camino 
porque le corto el cuello con mi machete.
¡Dios, no quiero cometer ninguna locura! 

La vagina más húmeda y estrecha del planeta

Desperté después de una noche de sueños lujuriosos, siempre soñando con shemales y homosexuales, me desperté realmente caliente, tenía tan templado el pene que me dolía. Creo que ni metiendo la pija en la en cubo de hielo hubiese frenado esa jodida erección. Creo que fue algo muy parecido al viagra, es una parazón incontrolable. Tenía unas ganas horribles de dar una meada, me levanté medio grogui y caminé hasta el baño y solté un chorro de amarillentos meados en el cagadero. Fui difícil dirigir los orines hacia el cagadero porque con el pene tan templado no podía darle la mejor dirección y la mitad de los orines fueron a parar fuera del  lugar.
Mientras orinaba recordaba la gigantesca vagina con la que también había soñado, era una enorme vagina de veinte pisos de altura. Era la vagina más húmeda del mundo, chorreaba tanta agua como una cascada. Hombres y mujeres se arremolinaban bajo la cascada peleándose por obtener el mejor chorro, abrían la boca para que el agua entrara por su garganta, parecía que el agua de vagina los embriagaba y entraban en una especie de trance cósmico. Mierda, yo quería en trago de esas aguas.
Terminé de orinar y regresé a mi cama, aún tenía el horrible temple en el pene. Creí que la única forma de deshacerme de esa erección sería con una buena paja, entonces empecé a meneármela mientras imaginaba aquella gigantesca vagina bañándome con sus aguas, luego encogiéndose hasta un tamaño normal y sacando un par de buenas piernas bien piernudas. Entonces allí estaba yo, tratando de meterla en un cuerpo a la mitad; un cuerpo de la cintura hacia abajo, era extraño sí… pero el placer era enorme.
Las piernas se enroscaban en mi cintura y me apretaban con mucha fuerza, yo pujaba con todas mis fuerzas pero no entraba, era un hoyo muy pequeño, un agujero pequeñísimo y mojadísimo… yo sudaba y pujaba y mi pene no entraba, estaba cansadísimo, ya no podía más. Era tan estrecho que no podía entrar, nadie podría entrar… entonces dejé de intentarlo y me concentré en arrimársela en las piernas, la metí entre su piernas y empecé a menearme, rico, al fin lo conseguiría. Acabé en aquellas largas y musculosas piernas… pero, mi pene aún seguía encabritado, había acabado y mi pene aún seguía con el mismo temple, ¿era una erección infinita? Me entraron los nervios, creí que moriría si no lograba bajarle la lujuria a mi pija, entonces corrí al refrigerador y saqué una botella de agua muy helada y me mojé el pene con un buen chorro, nada, no funcionaba, entonces me envolví el pene con hielo, quemaba, me ardía horrible no pude soportarlo y tuve que quitarlo. El pánico se había apoderado de mí, y todo por esa jodida vagina húmeda y estrecha, era la culpable de mi descabellada erección y de la locura de mi pene. Entonces volví a masturbarme, y otra vez lo hice pensando en la estrechez de aquella vagina, esa vagina me tenía embrujado, a pesar de sus males, no podía sacarla de mi cabeza… está vez me costó mucho más acabar, creo que tardé como treinta minutos en terminar, fue un horrible espasmo que sacudió todo mi cuerpo, apenas saqué un par de gotas de semen, me había quedado vacío con la primera acabada.
Pero ni con una segunda acabada logré bajarle a mi excitación y aún la tenía parada, incluso más templada que antes, mis nervios estaban a flor de piel, ya no había nada que hacer, moriría si no hacía algo pronto. Fui hasta el sótano y tomé el machete más filoso de la ciudad, tan filoso como una katana Hattori Hanzō, acomodé mi pene erectísimo sobre la mesa, no se dejaba, siempre se paraba hasta pegar en mi ombligo, entonces tuve que sujetarlo de la punta con una mano… levanté el machete, cerré los ojos y solté un filazo con todas mis fuerzas. Corté el pene del pegue… el machete era tan filoso que ni siquiera sentí dolor, al menos al principio, pero después de ver desprendido el aparato de mi cuerpo y ver los chorros de sangre por todas partes empecé a sentir un jodido dolor, o ardor, o ambas cosas multiplicadas por mil. Caí al suelo convulsionando de dolor y salpicando sangre como una manguera… cuando desperté estaba en un hospital, me habían salvado, mi madre me había encontrado desangrándome en el piso y había llamado a la ambulancia…
Dicen que mi pene aún después de cortado seguía bien templado… se quedó así para siempre; lo conservo en una botella, es un lindo recuerdo.

Beneficios de la coca

Beneficios de la coca

Toda la gente habla de lo mal que te hace la coca, aburrido. Enumeraré algunos de los beneficios de inhalar cocaína:

  1. Te ayuda con las exposiciones y exámenes. Con coca siempre vas por un cien. La excelencia académica es garantizada.
  2. Es el mejor estimulante a la hora de estudiar.
  3. Es el mejor estimulante a la hora de coger. Durás tanto como los actores de las películas porno.
  4.  Si haces deporte y sos bueno, hasta podés ser el mejor del mundo. Yo ya he ganado varias copas…
  5. Con coca podés leer libros de quinientas páginas en un par de horas.
  6. Gran fuente de inspiración. Pero cuidado, no hay que abusar de la blanca porque entonces deja de ser inspiración.
  7. Con coca agarrás el valor que te falta para hablar con la chica que te gusta.
  8. Con un par de rayas en el cuerpo la vida es más bella.
  9. La coca te da fuerza cuando ya no la hay.
  10. Con coca nunca te sentirás solo.

Imposible imaginar una vida sin ella.

Día de suerte

Hay un velorio en el barrio, se escuchan las campanas resonar por todo el barrio. Había un montón de gente en las calles, gente que me resultaba muy familiar pero que realmente estoy seguro de no conocer en absoluto, cuando me cercaba a ellos todos tenían la cara borrosa, como derretida. Crucé un callejón atestado de gente que tomaba café con guaro, les pregunté que a quién estaban velando, ninguno respondió. Seguí mi camino a paso lento, estaba un poco borracho no lo niego, creo que había bebido algo de guaro. Entonces voy caminando y veo un billete de cincuenta pesos en la calle, mierda, doy un salto antes de que el viento se lo lleve y le pongo un zapato encima, lo agarro y veo a todas partes para percatarme de que nadie me haya visto y aparezca un listo diciendo que el dinero es suyo, lo guardo. Dos pasos adelante me encuentro otro billete, ahora un de viente, ¡que día! y cuando creí que había llegado al colmo de mi suerte veo un billete de quinientos rodando por ahí esperando a ser cogido… entonces tenía ese montón de dinero en la mano y una gran emoción que hasta me palpitaba el corazón con tanta alegría. Estaba pensando en todo el guaro que bebería con ese pisto, era tanto dinero que podía darme el lujo de invitar a todos los borrachos de la cuadra y beber a tiempo completo por al menos doce días. Pero uno es egoísta y entonces mejor me lo chupo yo solo, dije. Decidí que ya que era viernes, me bebería los setenta pesos en guaro, porque ya andaba un poco picado. Fui al estanco y compré un par de litros de tatascán, me puse un poco exquisito y me dieron ganas de una boquita, compré un pollo frito y como cincuenta tortillas… así es como se debe beber, como Dios manda, bien alimentado. Iba a ir a mi casa a emborracharme pero tuve miedo de encontrarme en el camino con los borrachos del barrio y que me vieran con todo aquel material que llevaba encima, entonces mejor cambié de camino y me dirigí hasta el parque. Eran las siete de la noche y el parque ya estaba lleno de putas y travestís, las putas estaban todas muy ricas pero no se compara con sensualidad de las chicas trans. Me fui con una flaca hasta el burdel, dijo que me daría un buen precio…
Entramos en apestoso cuarto y la flaca se sacó la ropa, toda, tenía un pene bastante grande. La flaca se arrodilló y empezó a chupármela, pero a mí no se me paraba, ella le daba y le daba a la lengua y nada que funcionaba. Entonces ella se paró y me arrodilló a mí, a ella si se le había parado. Empecé a hacerlo, cada vez se iba poniendo más tensa dentro  de mi boca y de vez en cuando vibraba. La flaca si que estaba muy excitada, me levantó del pelo y me tiró en la cama, me bajó los pantalones y empezó a meterme esa cosa por atrás, mierda, yo estaba borracho, indefenso. Ahora sí que se me había parado. Ella lo metía cada vez mas profundo y cada vez se sentía más rico, entonces sentía que me venía, entonces sentí el chorro salir y derramarse en la cama… nunca había terminada sin haberme meneado el pene, no sabía que te podías venir metiéndote algo por atrás… la flaca la sacó y lanzó su chorro sobre mi espalda.
—Por cien más puedo conseguirte otro polvo, uno mejor que este —dijo la flaca.
saqué cien y se los entregué, ella los doblo y guardó con gran cuidado en su carterita, y con el mismo cuidado y paciencia sacó una bolsita repleta de polvo. Ella cortó cuatro rayas, ella era experta en el arte de cortar coca. Dos para ella y dos para mí… un rato después nos sentíamos bastante animados, destapamos el pollo y nos comimos mitad cada uno, y nos bebimos medio litro de guaro.
—Sí me das lo que te queda de dinero podemos echar otro polvo, —dijo la flaca.
Le di lo que me quedaba y esta vez fui yo el que se la metió a ella.

La isla

Cerré los ojos y empecé a imaginar que mi casa estaba a la orilla del mar… me quedé dormido y desperté en mi sueño. Aún estaba en mi casa, me levanté de la cama y caminé hasta la ventana, afuera estaba la playa, el cielo totalmente despejado de nubes y solo podías escuchar el sonido de las olas en una playa desierta. La brisa del mar rociaba mi cara y la besaba suavemente. —Mierda —dije—, de este no quiero despertar.
Salté por la ventana y la arena me recibió como algodón, la arena era blanca y estaba tibia, mis pies descalzos nunca habían pisado lugar más agradable en mi vida. Caminé hasta la orilla donde las olas espumosas mojaron mis pies y me senté, eché un vistazo a mí alrededor y pude comprobar que estaba totalmente solo en una isla; era una isla pequeña y hermosa. Me recosté de espaldas en la arena, el sol estaba en lo más alto, podía verlo sin que su luz dañara mi vista. Algunas olas empezaban a llegar un poco más allá de mis pies y empezaban a mojar casi todo mi cuerpo. Me puse en pie y camine hasta la casa, eché una última mirada a aquella playa de ensueño y me acosté mojado en la cama, estaba llorando, me sentía tan triste de tener que estar solo en un lugar tan precioso…

Astronauta vs Onironauta

De niño mi sueño era viajar a la luna, quería ser astronauta viajar a las estrellas. Nunca lo conseguí. Pero describí algo mejor; descubrí que puedo viajar más lejos que los astronautas sin salir de casa. Soy onironauta y no tengo nada que envidiar a ningún cosmonauta. He llegado viajar más lejos que ningún astronauta, yo si puse mis pies en la luna y recorrí su lado oscuro con una linterna, no como ese falso viaje del que ya sabemos… lo que si no hice fue clavar la bandera de mi país en la luna porque yo solo soy un explorador no un jodido colono.