Cosas de putas

Me desperté un poco enfermo y me masturbé mientras me bañaba esperando sentirme mejor. Tenía que ir al centro a comprar un poco de blanca, hacía días que me había gastado las últimas reservas… y cuando estoy sin blanca mi cabeza no funciona bien y empiezo a enloquecer.
Lo mejor del centro son las putas, hay putas a toda hora; desde las siete de la mañana hasta la madrugada… claro que las putas de la mañana no son tan apetecibles como las de la noche, siempre el turno nocturno tiene lo mejor. El turno de la mañana es el turno más barato, son generalmente chicas a las que les hace falta algo: les falta un ojo, un diente, una pierna, ambos ojos… en fin, no es lo mejor que uno quisiera encontrar, pero si te falta dinero ellas serán tu única opción. Yo soy uno de esos que tiene que conformarse con el turno de la mañana por falta de capital… pero me encontré con la disyuntiva entre gastar el dinero en coca o gastarlo en un polvo… me quedé un rato pensando, meditando, tenía que reflexionarlo muy bien. Un polvo se acaba muy rápido, un polvo también…
Me decidí por un polvo y fuimos al motel. Tuve mucho cuidado en la elección de mi chica, no quería que fuera una de esas a las que le falta una teta.
Ella se quitó la ropa y pude ver que estaba completa, que alivio. Tenía buena pinta, unas piernas muy largas y caderas enormes. Pero antes de que le pusiera la mano encima me obligó a pagar lo que habíamos acordado, pagué los doscientos cincuenta y ella los guardó en su cartera.
—Bienvenido al matadero —dijo.
Sacó un par de condones y un sobre con lubricante. Se persigno y se tiró a la cama con las piernas muy abiertas. Es algo muy común entre las putas eso de persignarse antes de coger, es uno de sus rituales.
—¿Por qué siempre se persignan? —Pregunté.
—Porque una nunca sabe, —respondió con misterio.
Me quité la ropa y me acosté a su lado, ella estaba muy tibia y olía muy bien a pesar de que se notaba que no se había bañado.
—¿Cuántos años tenés? —Dije mientras apretaba sus tetas con mis manos.
—¡Y eso que importa! —Dijo ella de mala gana.
—¿Cómo te llamás?
—¿Es en serio? ¡Esas cosas no importan, estamos perdiendo tiempo, mejor decime cómo me querés, cómo querés que me ponga¡
Ella subió encima de mí y con la ayuda de sus manos colocó mi pequeño pene en su estrecho agujero. Ella empezó a moverse y lo hacía muy bien… ambos nos mirábamos a los ojos.
—¿Por qué un chico tan guapo como vos tiene que pagar para coger? —preguntó ella mientras introducía mi pene que se había vuelto a salir.
—Soy un hombre de putas, nunca he podido salir con gente decente, dicen que estoy loco.
—Pues la verdad que tenés un pinta de chiflado… ja, ja, ja.
—¿Te gustaría ser mi novia?
—No.
Un par de sexys movimientos después yo me había derramado… ella se apartó y me ayudo a quitar el condón. Se puso la ropa rápidamente y sin decir adiós se largó.

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3 comentarios sobre “Cosas de putas

    1. También las extraño, y mucho. Tuve que elegir entre la droga o los sueños lúcidos… ambas no se puede, va contra las reglas.
      Cuando me desenganché de la coca volveré a soñar y a escribir sobre sueños…
      De vez en cuando tengo suerte y de manera esporádica tengo un sueño lúcido, pero lo único que hago ahora en los sueños lúcidos es ir por cocaína.

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