Mes: febrero 2017

Sin ti no puedo

Juana debía presentarse a una exposición de una de sus clases de la universidad, pero, Juanita estaba habituada a hacerlo con ayuda… y ese día no encontró a su super amiga por ninguna parte. Tendría que hacerlo sola, pero ella sabía que sola era muy difícil, casi imposible. Pero igual, ella estaba dispuesta a intentarlo.
Faltaba unos diez minutos para empezar su presentación, y Juanita ya estaba muy nerviosa; le sudaban las manos, le temblaban las piernas, le faltaba el aire.
Juanita corrió al baño, le habían dado ganas de orinar, pero no logró orinar más que un par de gotas amarillentas y mal olientas. Revisando su cartera en busca de papel, en medio de innumerables accesorios de belleza y tarjetas de todo tipo, se encontró con una bolsita que contenía un gramo de polvo…
-los milagros si existen -pensó- y empezó a desanudar la bolsa con gran ansiedad, pero algo pasó, Juanita se detuvo, volvió a anudar la bolsa y la tiró en el basurero con el resto de papales enmierdados. Esta vez quería hacerlo sin ayuda. Soltó un hondo suspiro y salió corriendo del baño.
La sala estaba llena, esperando por Juanita… ella empezó a hablar, su voz se quebraba, tartamudeaba, había olvidado lo que debía decir o como decirlo, como si se hubiese olvidado de como hablar, como si fuera la primera vez que hablaba, y de hecho lo era; era la primera vez que hablaba en público sin haber inhalado un poco.
Juanita se dio cuenta de su error y pensó que aún estaba a tiempo de arreglarlo, se disculpó y pidió que la esperancen por por dos minutos. Corrió al baño rezando al cielo que no estuviese ocupado el baño en el que había tirado la coca. La puerta estaba cerrada, Juana la tocó desesperada, una chica salió un poco asustada y sin decir nada Juanita se encerró y empezó a buscar en la papelera su anhelada bolsa, como toda adicta, Juana no conoce el asco, sus manos desnudas levantaban papel tras papel, unos mojados, otros embarrados en marrón y amarillo…
Al fin encontró su bolsa, y con la habilidad que tienen la mujeres para maquillarse se empolvó la nariz y salió muy feliz del baño.
“Fue una gran presentación, aún se escuchan los aplausos…”

Anuncios

Magic carpet

Me acuesto en mi cama y despierto en otra ciudad, en otro país, a veces hasta en otro planeta…
Voy y vengo, viajo al pasado, presente y futuro. Muchos la llaman la máquina del tiempo, otros, la alfombra mágica. Yo simplemente le llamo sueños lúcidos.
De niño siempre soñaba con volar, y que hacía esas cosas que hacen los super héroes en la televisión… nunca imagine que mis sueños se harían realidad.

Haga realidad sus sueños en sus sueños, lúcidos.

 

Sueños bizarros

Sueños bizarros

Cuando termine este cigarro voy a violarte, y no se te ocurra gritar porque voy a asesinarte, maldita puta. Esta noche te haré cosas que están lejos de tu comprensión; tengo tantas ideas para esta noche…
Voy atarte de pies a cabeza para luego follarte. Será una noche larga querida… ahorra tus lágrimas para otro momento, mejor es que lo disfrutes.
Cariño ¿has escuchado del sexo con vomitadas y cagadas? Nada me la pone más dura que ver salir un chorizo apretado de un culo. Quiero que lo hagas para mí…

 

La magia de soñar y el poder de la magia en los sueños

Era una noche clara de luna nueva. Aruma viajaba por el aire con su alce. Era un vuelo de relajación tarareando una canción… Aruma hizo descender su alce en la terraza de su casa. Entró en su casa muy contento luego de un momento realmente bello por los aires. Todo su ser irradiaba buena vibra, su tez estaba llena de energía que lo hacía brillar. Fue hasta su cuarto a buscar sus zapatos de la suerte y se los puso, se vio en el espejo y se sintió muy a gusto con su reflejo, se lanzó un beso en el espejo y salió del cuarto.
Esos no eran unos zapatos comunes y corrientes, eran de esos zapatos que te hacen volar, y a Aruma le encantaba volar, especialmente en noches como aquella en la que la luna estaba tan grande y brillante.
Saltó por la ventana y empezó a volar por sobre el vecindario hasta que divisó un grupo muy numeroso de personas y se decidió a bajar. Era lo que había estado buscando, un grupo grande para realizar uno de sus mejores actos de magia.
Se presentó ante aquellas personas y enseguida sacó de su sombrero tres pelotitas. Empezó con lo sencillo; la cascada, luego un par de trucos más para finalizar con cuatro pelotitas. Pero el público no parecía muy entusiasmado con el acto de Aruma.
Aruma supo que si quería de verdad impresionarlos debería hacer cosas realmente impresionantes… dio un paso atrás, extendió sus manos y empezó a levitar. Las personas se quedaron sin habla y antes de que pudieran hablar Aruma chasqueo los dedos y desapareció, —acá estoy —dijo desde lo alto de un techo y descendió flotando.
La gente ahora sí que estaba alborotada con lo que acababa de ver. Pero el acto aún no había terminado y Aruma tomó un perrito que pasaba por ahí y lo hizo flotar, y de las patas del perrito salían luces de muchos colores.
—Si quieren ver esto y más, —gritó eufórico Aruma— los estaré esperando en el circo mágico, el circo de las oportunidades, el burdel ambulante.

Diciendo eso desapareció en una densa cortina de humo.

Nosotros, los simples

Dicen que nosotros, los simples, los ignorantes, los vagabundos, no sabemos apreciar el arte. Dicen que no tenemos clase.

Muchos son los que escriben, y se hacen llamar poetas… en sus poemas abundan las frases pomposas y ruidosas.
“Vamos a escribir de forma pomposa, al más alto nivel. Para un publico selecto. Escribimos de forma ininteligible, casi como en código, para que por más que se lea sea imposible comprender”.
Los simples podemos leer mil veces y otras mil más sus poemas y nunca comprenderemos. Solo son palabras; palabras extrañas rebotando en nuestras cabecitas…