Mes: noviembre 2016

Mentes peligrosas

Me fui a la cama encabronado y aún en mis sueños seguía encachimbado…
Esto soñé:
Iba pasando por el marcadito de mi barrio y vi unas personas ahí, “vamos a matar gente” dijo una voz dentro de mí, vamos, le dije yo que andaba caliente.
Tomé un carro, lo levanté como quien levanta una piedra y se lo tiré encima a una niña que compraba algunas cosas, el carro la aplastó, la mató. La gente se sorprendió mucho y empezaron a gritar como locos. Entré al mercadito, saqué un arma y amenacé con dispararles a todos. A pesar de ser un sueño, la reacción de los allí presentes fue muy real; todos entraron en pánico y me suplicaban que bajara el arma. Pero, como yo era el único que sabía que todo era un sueño, no les hice caso y empecé a disparar a sangre fría.
Creo que había unas seis personas, pero solo pude matar a cuatro, dos se me escaparon por las ventanas. A los cuatro desafortunados los terminé de rematar con un tiro en la cabeza a cada uno.
Se siente la adrenalina cuando estás en una situación de esas, el corazón late como nunca, el miedo se va, desaparece, ya nada importa. Matar uno o cien más no hará ninguna diferencia…
Placer.

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Marte

3:00 ammagic-realism-paintings-rob-gonsalves-19__880
Me di cuenta que soñaba mientras hablaba con un perro. Encendí el televisor buscando algo nuevo para ver, pero la señal estaba mala, solo había ruido blanco. Pude ver en el reflejo del televisor que había alguien atrás de mí, eso debió darme miedo, pero no fue así, simplemente no me importó.
Mientras seguía buscando un canal porno, pensaba en que debía estar quieto, porque siempre estoy con la sensación de haber consumido cocaína cuando estoy en un sueño, es una cosa que no te deja estar quieto, no puedo estar sin moverme porque todo en ese mundo tiene vida propia, siento que si dejo de moverme o hacer algo voy a despertar o quedarme dormido…
Salí de mi casa, era de noche, las nubes estaban moviéndose rápidamente y de forma muy extraña, era algo hermoso de observar, no sé ni cómo explicar…
Las nubes pasaron como olas y pude ver un enorme planeta rojo, estaba tan cerca como lo están las nubes de mis manos, hasta se podía ver lo que había dentro de aquel planeta; vi muchos árboles y muchas montañas y volcanes, la tierra de ese lugar era roja. Mientras contemplaba el planeta rojo tuve muchos deseos de visitarlo, solo debía volar para alcanzar mi sueño de llegar a marte…

Cuando llegué me encontré con la mayoría de mis amigos, era como un valle, un lugar precioso, mis amigos estaban muy felices de que hubiera llegado.
Me invitaron a subir a uno de los árboles que ahí había, y me pidieron que saltara, lo hice, y al hacerlo casi que podías flotar, me dijeron que no me agitara mucho porque allí era un poco más difícil respirar, y en verdad sentí que me faltó un poco el aliento. Mis amigos saltaban de un árbol a otro sin importar la distancia, solo había que darse un poco de impulso para llegar a cualquier lugar, parece sencillo pero en el sueño eso era muy divertido.
Cuando estuvimos muy cansados de saltar y jugar nos tiramos en el pasto y nos quedamos en silencio viendo las estrellas, se veía la tierra, y creo que ninguno quería volver a ella.
Más tarde empezó la fiesta, a la orilla de un lago. Era una gran fiesta, ahora había centenares de personas y todas celebraban que ya se podía vivir en marte.
Al ver tantas personas sentí un poco de tristeza por Marte, ahora que los humanos habían llegado seguramente empezarían a destruirlo como sucedió con la tierra…
Al acercarme a las personas me di cuenta que todos bailaban muy lentamente, todo se había ralentizado, era como como estar en un festival de esos de “tomorroland”, con el tipo de personas que asisten a esos eventos, la mayoría eran gente blanca. Todo seguía en cámara lenta, una locura. Tomé una chica muy linda y vi que era hermosa, la besé, y al hacerlo su rostro se empezó a correrse como si fuese una pintura, todo desapareció. Fue uno de mis mejores besos.
Desperté, en la tierra.