Mes: octubre 2016

Maga

Estoy enfermo,
no duermo,
no me siento cuerdo,
tampoco tengo hambre.
Tengo que estudiar 
y no me puedo concentrar.

No tengo ganas de hacer nada.
“Estoy enamorado”,
otros dirían: enculado,
cupido me ha fechado.
Mientras no la vea y hable con ella
seguirá mi enfermedad. 

Anuncios

De mil maneras

Leí las mil y una noches, en una noche,
usando los polvos mágicos de Aladino.
Al terminar el libro, soñé:
Soñé que encontraba la lámpara maravillosa…
al frotarla se me apareció un genni quien dijo ser mi esclavo y el servidor de la lámpara. Era como un fantasma, también daba mucho miedo igual que un fantasma
—¿Cuál es tu deseo? —dijo con voz de trueno.
—Oh, poderoso genio de la lámpara, mi humilde deseo es poder ver la belleza de Badrúlbudur, a quien se describe en el libro como las más bella de las mujeres. Te ordeno que me la traigas en este instante.
Dicho eso, el genio desapareció y un segundo más tarde volvió con la más bella de  de las mujeres en la tierra y en los cielos. Llegué al límite de la admiración al ver la más hermosa obra del Creador. Mis ojos jamás habían contemplado tanta belleza,
me sentí desfallecer al ver la más preciosa de las flores. La palabra belleza es insuficiente para describir tanta hermosura.
El genio de la lámpara preguntó si deseaba algo más, a lo que respondí:
—Jefe de los efrits, te pido que nos transportes a un lugar digno de la belleza de mi hermosa acompañante; la princesa Badrúlbudur, te pido que nos lleves al jardín del Edén.
En un abrir y cerrar de ojos fuimos llevados al lugar donde empezó todo.
Había en aquel lugar flores de todos los colores, y hasta de algunos colores que no existen. Algunos árboles eran tan grandes que besaban las nubes, todos daban hermosas frutas, las cuales se veían muy apetitosas. Un río cruzaba en medio del jardín cuyas aguas según dijo el genni, eran la fuente de la juventud.
Con el olor de mil rosas y el canto de mil aves me sentí como nunca antes y llegué al límite de la felicidad. Tomé a Badrúlbudur de la mano y la besé en la boca y la frente.
—¿Aun deseas algo más de tu humilde servidor? —preguntó el genio de lámpara.
—Sí, tengo una última cosa que pedirte… Deseo no despertar nunca de este sueño ¡quiero que mates a quien se atreva a despertarme de este maravilloso sueño!