Mes: junio 2016

Gato Negro

Salí a buscar al gato negro que hablaba,
solo para que me creyeran que era un sueño.
El gato negro era el diablo, pero yo no le tenía miedo,
el siempre jugaba y platicaba conmigo.
Le gritaba esperando que apareciese, por fin me escuchó y vino a mí.
Entonces se los llevé a todos y le dije al gato que hablara, y el gato hablaba,
pero ni con esa gran evidencia me creyeron,
seguían diciendo que ese gato no hablaba,
que era mi imaginación y que tampoco era uno de mis sueños…
Decían que era uno de mis delirios.
“vea para que vean que esto es un sueño, voy a mover ese vaso con la mente”
¡Lo ven, se lo dije! ¡Bienvenidos a mis sueños!
¿Aún no me creen? ¿Qué más quieren que haga?
¿Qué me hunda una daga?
¿Quieren verme volar?
¿Por qué no me dejan intentarlo?

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Las puertas

Las puertas

Cayeron tres rayos en el mismo lugar.
Uno tras otro sobre el río, haciendo temblar el volcán.
En seguida vi dos puertas gigantes azul cielo, decoradas con diamantes y estrellas.
Mi cuerpo se estremeció ante dicho escenario.
Era más que un sueño, sentía que no debía estar allí.
Era como estar en la presencia de una fuerza muy poderosa.
Era como si hubiese cruzado el límite,
creí que Dios mismo me iba consumir por estar tan cerca de su trono.
Se formó un remolino en el que flotaban extrañas figuras,
no sé como describirlas, solo sé que mis ojos trataban de no verlas porque su destello era cegador y poderoso…

La carta II

Mujer, vos más que nadie sabe que mi letra nunca fue bonita,
Aun así te escribo esta carta a puño y letra.
Perdón por ésta horrible caligrafía,
pero te prometo buena ortografía.
Sé que dirás que soy un anticuado,
que las cartas ya son piezas de museo,
que para eso está la tecnología.
Pero a mí me gusta hacer las cosas a la vieja usanza,
por eso te escribo cartas de amor,
te envío rosas y te llevo serenatas.

Delírium trémens

descarga (1)El mismísimo diablo me habla al oído y me pide que me mate,
de lo contrario matará a mi madre y hermanos. Su voz es horrible.
Dos perros gigantes de ojos brillantes me siguen, no me dejan escapar.
Subo al techo de mi casa, lo haré, voy a saltar.
Todos en el barrio me piden que me baje, gritan que no lo haga, que mi mamá y hermanos están
bien. Pero yo sé que son mentiras, yo sé que el diablo los ha secuestrado y los quiera matar.
No soporto esas voces en mi cabeza, saltar me libraría de todos mis tormentos…

He estado diez veces en rehabilitación en diversos hospitales…

Asistí por un tiempo, no muy largo, a alcohólicos anónimos.
Que aburrido estar entre malditos sobrios.
Dicen que si tomo mis medicamentos todo estará bien.
Pero es menester dejar de beber guaro,
que de seguir tomando puedo quedar loco para siempre.
Dejar el guaro no es negociable,
por mis venas ya no corre sangre sino alcohol.