Mes: abril 2016

Te amo te odio

Cuando sea grande quiero ser escritor, y escribirte libros de amor y magia,
si eso no funciona, quiero ser cantante, y dedicarte mis mejores canciones,
y si eso tampoco funciona, quiero ser pintor, y dibujar tu hermoso cuerpo.
Si tampoco soy bueno en eso, habré fracasado, te habré perdido.
Me convertiré en ladrón, y moriré tratando de robar tu inexistente corazón,
porque tú no tienes corazón, solo hay un inmenso agujero negro en tu pecho.

Te odio, y me arrepiento de haberme enamorado de ti, sos lo peor que me ha pasado.
Voy a escribirte cartas de poco amor con mucho odio.
Voy a cantarte con mi horrible voz las peores canciones jamás escritas.
Voy a dibujar todos tus defectos y los expondré al mundo entero.
Luego, te robaré la vida, cariño, voy a matarte.

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Una chica ideal

Estaba con mis amigos esperando a que empezara el concierto de Diablos Negros.
A la distancia se veía un gran fogata, quizás era un incendio… Las llamas se movían llamativamente al compás del poderoso viento.
Una chica muy linda estaba sentada frente a mí, sus brazos alrededor de mi cuello, sus piernas abrazaban mi cintura. Su cara era tan linda que no podía creer que una chica así estuviera a mi lado, nunca tuve tanta suerte.
Nos dábamos unos besos deliciosos, realmente exquisitos. Ella me mordía de tal forma que hacía sentir en el paraíso.
Sus piernas largas y blancas, bajo un diminuto short, me apretaban con fuerza a su caliente cuerpo. Mis manos recorrían la hermosa piel de sus piernas hasta llegar a su abdomen desnudo y perfecto, de vez en cuando mis manos iban un poco más arriba, tocando sus pesados y bien formados senos.
Ella sonreía, luego me besaba. Era una risa tan hermosa, linda, sensual, que me enamoraba hasta la locura. Una mirada de esas que te hacen sentir el hombre más afortunado del mundo, así me veía ella, así la veía yo.
—¿Por qué te gusto? —Preguntó ella, luego de una pausa de besos.
—Porque sos hermosa de pies a cabeza. —La volví a besar.
—Tengo que decirte algo…
—¡Dímelo por favor!
—Soy una chica trans.
—¿Lo decís en serio? ¿O es de broma?
—Te lo digo en serio Quiquin.
—¡Mis fantasías hoy se vuelven realidad!
Siempre quise una chica así para casarme y tener hijos con ella.

Insomnio, voces y ruidos

Con tapones en los oídos puedo callar el ruido de la calle.
Pero los tapones solo hacen que las voces en mi cabeza suenen con más fuerza.
Voces horribles provenientes de la oscuridad asaltan mis pensamientos…
Una luz brilla en la obscuridad, ¡Benditos polvos mágicos!
Ahora las voces horribles se convierten en chistes irresistibles.
Me cago de risa, me duermo en paz…

Tegus de noche

Tegus de noche

Esta ciudad, es muy hermosa, de noche.
Me doy una vuelta por el parque central…
Y me detengo a pensar a quien elegiré esta vez,
es difícil elegir, la mayoría ya no se me apetece.
Bueno, cuando no tengo suerte en el parque,
en “el maya” siempre hay buen material.
¡Vamos, busquemos un hotel de cero estrellas donde pasar un buen rato!

Cita con las estrellas

Cita con las estrellas

Íbamos entrando al cine con Ramona, es extraño, íbamos tomados de las manos. Caminamos hasta la primera fila, el lugar estaba repleto, Ramona se entretuvo platicando con alguien, yo me quedé esperando a cierta distancia. Ramona me hizo una seña para que mirara quien acababa de llegar al cine, era ¡Jim Morrison!
Fue como si Ramona me estuviera avisando que era un sueño, como si ella y yo, estábamos soñando lo mismo.
Jim pasó y se fue a platicar con algunas personas, me di cuenta que el lugar estaba lleno de personas famosas, vi a Bob Marley, Gustavo Cerati, entre otros… Ramona se acercó a mí con cara de inmensa emoción.
–¿Con quien queres hablar? –pregunté.
–Con el Che.
Me tomó de la mano y me llevo hasta donde se encontraba el Che. Estreché su mano con gran alegría, el Che sonreía mientras fumaba, miré a Ramona esperando que ella dijera algo, ella hizo la primer pregunta. ¡Y que pregunta!
Ramona le pregunto al Che que si se había puesto desodorante, el Che levantó su brazo y se olió,  y con una hermosa sonrisa dijo que tenía más de un mes sin bañarse.
Era mi turno, pero antes de que yo dijera algo el Che me interrumpió diciendo que esos lugares le daban sueño, eran muy aburridos.
–Vamos por unos tragos –dije–, salgamos de aquí.
Y salimos los tres del lugar,  afuera había un pequeño grupo dividiendo una bolsa de cocaína. Tomé un buen puñado y le di la mitad al Che. Inhalé mi parte, sentí algo muy intenso en mi cuerpo, sentí como mi cuerpo empezaba a vibrar de emoción.
Vi a Ramona platicar muy emocionada con el Che. Yo me había alejado un poco, estaba a la orilla de un gran precipicio. Cerré mis ojos y me dejé caer de espaldas, me imaginaba que caería en una gran piscina, y así fue.  El agua me cubrió, pero no estaba mojado, tampoco tenía que contener la respiración. Empecé a flotar hasta la superficie, y seguí flotando fuera del agua.
Recuerdo que el cielo obscuro se empezó a  dibujar de diferentes formas,  muy hermosas, de color blanco, amarillo, negro, rosa y rojo. Era como ver el hermoso lienzo recién pintando de un gran artista. Luego en el cielo las nubes formaron la figura de un niño.

Ladrón

Ladrón

Llené mis bolsillos de rosas, rosas que robé a otro ladrón.
Así que no hubo cargo de conciencia. Las espinas atravesaron mi piel haciéndola sangrar a grandes gotas. Pero el dolor no importaba porque las rosas eran para Ana.
Entré en la habitación del señor corrupción y revisé todo el lugar, metiendo en mi bolsillo todo lo que era de valor… –Este collar se verá hermoso el cuello blanco de Ana –pensaba–, mientras me la imaginaba modelando aquella hermosa joya en el espejo.
<<Con un regalo así, seguro que al fin lograré conquistar su corazón>>.
Las rosas cubrían casi todo el espacio de mis bolsillos, así que las saqué y las tiré en el piso, necesitaba espacio para cosas más significativas, eran mas valiosas las joyas que las rosas…
Diamantes, anillos de oro y de plata, esquirlas preciosas… Lo mejor para la más bella del mundo.
Cuando encontré a Ana en su casa, quise sorprenderla con aquel valioso regalo…
Pero lo único que encontré en mi bolsillo fueron espinas de rosas.

 

¡Libertad!

«De la piel para dentro empieza mi exclusiva jurisdicción.

Elijo yo aquello que puede o no cruzar esa frontera.

Soy un estado soberano,

y las lindes de mi piel me resultan mucho más sagradas que los

confines políticos de cualquier país.»

Anónimo contemporáneo