Mes: marzo 2016

¡Fiesta!

Me encuentro en la casa de mi abuela, y era una especie de fábrica de personas.
Las personas con una mente libre, eran inyectadas para actuar como máquinas. Era una empresa del mal, y mi abuela era la encargada del lugar.
Ya casi llegaba mi turno para entrar en la habitación de las inyecciones, yo tenía miedo de convertirme en un robot como los demás. Corrí hasta el baño, y me escapé por el techo. Salté como cinco metros y caí en el techo de una una casa, el techo no soportó y se derrumbó todo el lugar. En la fábrica había sonado la alarma, dos muñecas diabólicas me fueron a buscar para llevarme de vuelta, pero las espanté con la 9mm que aparecí en la mano.
Me alejé de ese lugar, la calle estaba muy oscura y vacía, tan oscuro que pensé que iba a despertar, pero seguí caminando como si las cosas aún estuvieran ante mis ojos, imaginando las cosas que no veía… —aquí sigue la calle, acá hay tal cosa…—, y así las figuras empezaron a aparecer de nuevo. Seguí caminando y no encontré a nadie en mi camino, era muy de madrugada. Khalifa me alcanzó  —mi perro Rockwailer—. Me monté a horcajadas en Khalifa, me sentí como Finn encima de Jake, la conduje en dirección a mi casa. Por todo el camino se sentía un fuerte olor a huevos con frijoles, era el olor muy fuerte.
Avanzamos hasta mi casa, las llaves estaban puestas en la puerta, entré, la casa estaba un poco abandonada y obscura, caminé hasta el cuarto de mi mamá y la vi acostada en el suelo, no había cama, la televisión estaba encendida, me acerqué a mi mamá y le pregunté qué por qué estaba durmiendo el piso, me dijo que eso a mí no me importaba, que era tarde que la dejara dormir en paz, le dije que mi abuela había intentado inyectarme algo raro. Dijo que mi abuela era una bruja, que me alejara de esa vieja loca.
salí de ese cuarto y atravesé la puerta secreta que va a dar a la casa de mi otra abuela, ahí no había nadie. Entonces caminé hasta la casa de mi tío, abrí la puerta, y me encuentro a mi abuelo de frente, yo grité y mi abuelo también, me dio un susto de los buenos, no esperaba encontrar a nadie en esa casa. Mi abuelo estaba bebiendo, tenía como diez cervezas al lado del sillón, innumerable cantidad de restos de cigarrillos en el cenicero.  Me invitó a tomar una cerveza, no se la negué, tenía sabor, pero no como debe ser. Me tomé dos más… sentía un hormigueo en mi cuerpo.
—Ahora viene lo mejor —dijo el abuelo—, y saco una bolsa con cocaína.
—Qué estamos celebrado —pregunté.
—Hoy es mi cumpleaños, Quiquin.
—Bien abuelo, hay que celebrar en grande.
—Acabo de llamar a unas putas, están a punto de llegar.
Nos servimos un par de líneas cada uno, mientras esperábamos la visita. Un par de segundos oníricos después llamaron a la puerta, el abuelo se puso en pie de un salto y corrió hasta la puerta. Cruzaron por la puerta dos bellísimas, hermosísimas, lindísimas mujeres con sus cuerpos de estrella porno, las más codiciables de la tierra.  Mi corazón se aceleró aún más que con la cocaína. El abuelo tenía un sonrisa de oreja a oreja. Él se fue para su cuarto con su chica. Yo me quedé en la sala con la mía.
La invité a sentarse a mi lado. La ansiedad me consumía, empezaba a ver borroso, era demasiada excitación para mi corazón.
Ella puso su pie sobre mi pierna, descalcé su pie para poder besar sus dedos. Los acerqué a mi boca y los besé, sabían a miel.
Yo estaba a punto de estallar…
¡Desperté, y el volcán estalló!

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Señales oníricas.

Señales oníricas.

Esta es una lista de las señales oníricas más extrañas que se me presentan en los sueños. Muchas veces a pesar de lo extraordinaria que parezca una señal, no me doy cuenta que es un sueño sino hasta despertar. Eso da un poco de coraje.

  • Mi mamá andaba un AK-47
  • Estaba en una gallera, había una pelea de gallos, yo era uno de los gallos
  • Las figuras del cuadro danzaban
  • Mi abuela era la líder de la barra
  • Tenía que proteger a un samurái
  • Mi papá tenía botones en lugar de ojos, como en Coraline
  • Los zombies atacaban mi casa y se comían a mis vecinos
  • Una nube se cayó y se rompió en el suelo como si fuera de vidrio
  • Era compañero de Picasso en una clase de pintura
  • Yo era guitarrista en la banda Diablos Negros
  • Metí un perro en barril lleno de agua para que durmiese.
  • Los cigarros fumaban
  • Habían olas en la piscina
  • Los extraterrestre nos asaltaban
  • ¡Ataque de mordidas! —dije— y empecé a morderle los pechos a mi maestra de inglés
  • Iba con un bulto de basura caminando por el centro de la ciudad
  • Mi papá y yo éramos miembros del estado islámico
  • Estábamos escondidos en el lado oscuro de la luna —sueño inducido bajo los efectos de Pink Floyd—
  • Jugamos pelota con la cabeza degollada de mi prima, y era muy divertido
  • Mi equipo iba a jugar en primera división, y todos usábamos sombreros
  • Me cagaba de risa —literal—
  • Soy payaso en un circo
  • El infierno era un lugar hermoso, con gente famosa y droga gratis
  • El color rojo era otro color
  • Drácula era el novio de mi novia
  • Andaba con un casco puesto para protegerme de los rayos
  • Mis compañeras hacían filas, y se peleaban por besarme
  • Kakaroto y Vegeta me cuidaban
  • Ana me quería
  • Harry Potter fumaba marihuana

 

Anamnesis

Anamnesis

Recién he terminado de ver un serie buenísima, sobre sueños lúcidos, se llama: “Anamnesis”, está en “youtube”. Vi el primer capítulo y me enganché, es muy buena. Si los sueños lúcidos llaman tu atención, no podes dejar de ver esta serie. Solo son cinco episodios.
Es muy motivante para un soñador ver este tipo de series y películas, te entran un ganas de irte a la cama y empezar a soñar…

Aquí el link que los guiará hasta esa hermosa obra: Anamnesis – Episode 01 | Sci-Fi Web Series

 

 

Paranoia

Paranoia

Con los dientes apretados, respiración forzada.

Con los puños bien cerrados, escondido en la obscuridad.
La luz me molesta, huyo a las tinieblas.
La taquicardia me sofoca, soy presa del terror.
No puedo escapar de este sentimiento, no tengo fuerzas.
Extraños pensamientos se cruzan por mi mente,
una voz me pide que me calme, pero esto me supera.
Tomo mis pastillas, malditas pastillas, para controlar la ansiedad,
pero, eso no importa, mañana habrá una nueva crisis que me haga temblar.

El mejor beso.

Acostados en la cama, ella dormía profundamente… Lentamente acerqué mi boca hasta sus nalgas, empecé a besar, ella se movió un poco, pero no despertó. Mi boca recorrió esas hermosas nalgas blancas hasta llegar a su ano.  Mis labios y mi lengua besaron el lugar, y fue hermoso, delicioso. Su ano se había transformado en una boca, con labios rojos, dientes y lengua. Sí, era un culo con boca, una boca que me besaba como ninguna otra lo había hecho. Nuestras lenguas se juntaban en hermosa sensación sexual.  La boca habló, dijo algo que no entendí, cuando intento hacerlo de nuevo, le cerré la boca de un beso, no había tiempo para charlas, no me importaba escuchar lo que tenía que decir.
Introduje un poco más que mi lengua en su boca…
La mujer hasta entonces dormida, despertó, y por primera vez vi su rostro, ya que estaba oculto en la posición en la que dormía, ¡su cara no tenía boca!

Buscándote

Anoche intenté buscarte en mis sueños, pero me fue imposible, usé todo mi poder te lo juro! Pero, no estabas en ninguna parte. Abrí mil puertas y ninguna me condujo hasta vos.
Deseaba tanto poderte tener en mis brazos. ¡Incluso en mis sueños me sos imposible! Los sueños dónde los deseos se vuelven realidad, donde nada es imposible para un soñador empedernido como yo, al menos eso pensaba… ¿Por qué no estás en mis sueños? ¿Por qué te ocultas de mí, mujer?  Sé que puedo tener a cualquier otra mujer con solo desearlo, pero con vos no funciona, ¿por qué mi magia no funciona con vos? La única que puede calmar mi deseo sos vos, amor de mis amores. La única a la que deseo con todas las fuerzas es a vos.
Intento olvidarte con otras mujeres… pero después de hacerlo, tu recuerdo vuelve a mi mente y me hace enloquecer la locura.
Si pudiera estár con vos solo una noche… sería la noche más larga de tú vida y de la mía.  Volveríamos a ser aquellos dos amantes que alguna vez fuimos, llenos de pasión y de amor.
Pero desde que te fuiste… Creo que también moriste en mis sueños. Tu recuerdo murió en mis sueños el día que la muerte nos separó.
Sé que estás esperándome en alguna parte, llegará el día en el que volvamos a estar juntos amor, un lugar en el que ya no habrá nada que pueda separar nuestro inmenso amor.
A veces pasa por mi cabeza adelantar ese día… Si yo muriera hoy, estaría con vos mañana en el cielo, ó en el infierno, pero juntos.

¿Qué hacer en un sueño lúcido?

¿Qué hacer en un sueño lúcido?

Seguramente hay infinidad de cosas por hacer, claro que sí. Pero, no sé ustedes, a veces cuando te das cuenta que estas en un sueño, no sabes ni por dónde empezar, es un: ¿Y ahora qué hago? Te llenas de ansiedad, bueno, al menos creo que es algo muy común en los que aún somos aprendices. Es que es un poco abrumador descubrir que estás en un lugar en el que no hay límites.
Por eso es recomendable que se plantee una lista de objetivos antes de ir a dormir, para tener una meta, pensar en algo específico. Por ejemplo: “Esta noche cruzaré el espejo.”
He aquí una pequeña lista de cosas que podemos hacer en nuestros sueños —las mejores y más placenteras—.

  • Volar. Obviamente, quien no ha fantaseado con volar?
  • Sexo. Ya saben, nadie dice que no en el más allá. Podés hacerlo con una chica famosa de la tv. O con tu vecina la que nunca te dio bola. O lo que se te ocurra.
  • Consumir drogas y esperar sus efectos, mi favorita.
  • Hablar con los personajes de los sueños. Ellos dicen cosas que están ocultas en nuestra mente, creo yo, es como preguntarnos a nosotros mismos. Es una buena forma de conocernos mejor.
  • Asesinar personas. Bueno, está es solo para mentes peligrosas, como la mía.
  • Conversar con gente famosa. La otra vez tuve una plática muy profunda con Salvador Dalí       —que además está muerto—.
  • Comer. Yo casi nunca lo hago, pero sí, la comida sabe, aunque un poco simple de cómo debería creo, al menos conmigo así pasa.
  • Ver televisión. La mejor programación, sin lugar a dudas.
  • Suicidarse… y no morir —si no despiertas nunca, es porque si moriste—.
  • Transformaciones.  Podés convertirte en cualquier ser… En perros, aves, gatos, ratones, elefantes, murciélagos… si sos hombre podes convertirte en mujer —para saber lo que se siente—. Y viceversa.

Creo que hay miles de cosas más, pero estas son las mejores, al menos para mí.
Seguramente cada persona tiene sus favoritas y algunas quizás no estén en esta pequeña lista. Pero,  pueden dejar sus favoritas, o las que crean que faltaron, en los comentarios claro.

Marciana

Caminando entre una multitud, de lo que parecía ser un festival de música electrónica. Era una fiesta increíble, las mujeres bailaban y cantaban sin ropa. Vi una chica que subió a la punta de una gran torre y desde ahí cantaba, seguramente había abusado con el consumo de las drogas, yo tenía miedo de que se fuera a caer de tan alto y matarse.
Habían varios escenarios, y en el más grande empezó a cantar una mujer, una dama no muy común en apariencia,  llevaba puesto un vestido dorado, brillaba más que el oro, su cara era muy blanca, su boca era muy grande, de verdad que lo era, sus labios grandes y carnosos, besarlos sería el paraíso. Era una mujer extraña pero muy bonita. Cantaba una canción muy dulce que a mí me sonaba tan conocida, sin embargo, no podía recordar cual era. Su cuello era delgado, muy delgado, en el pendían  hermosos accesorios de otras galaxias, nunca antes vistos en la tierra, sus brazos súper delgados y más largos que los que jamás haya visto. A medida que ella cantaba yo me iba sintiendo en una especie de trance hipnótico, su voz era como la más poderosa de las drogas… Entré en una especie de duermevela, me veía con ella, frente a frente, la multitud había desaparecido. Conforme ella cantaba su canción, cambiaban las cosas a mi alrededor, cada escena aparecía y se iba, las cosas giraban y se ponían de cabeza, ella quedó de cabeza y me beso, sí como el beso de “spiderman”, su cabeza era muy grande, el doble de la mía,  sus labios cubrieron toda mi boca… Después yo llevaba puesto un traje de astronauta, ella seguía cantándome, las escenas seguían cambiando y representaban como que yo no podía vivir sin ella, la mujer del espacio.  Ella me transportaba a diferentes lugares con mi traje de astronauta, y dependiendo del lugar, yo podía sentir frío o calor extremos.  Ella era como un cable de conexión a mi traje de astronauta, yo le pedía que no se alejara de mí, mientas se marchaba a las estrellas lejanas…

Mal vuelo

Mal vuelo

Mis amigos me estaban molestando porque no quise salir con una chica que no me gustaba, yo me defendía, pero eran seis para mí solo. Yo les explicaba que no podía, no me imaginaba besando una mujer tan fea como de la que estábamos hablando. Bueno, todos se enojaron conmigo y se fueron, me dejaron solo. —A la mierda, no los necesito—,  revisé mi bolsillo izquierdo, era mi celular, la hora estaba mala, no podía ver nada. De mi otro bolsillo saqué un cigarro de esos que dan risa, ya venía encendido. Seguramente es la nueva tecnología, pensé, ahora los cigarrillos ya vienen encendidos. Fumé por un rato, el humo no sabía a nada, no tenía olor. Cuando ya me iba, me encontré con un amigo, uno que no me había abandonado como los demás.  Me dijo que solo iba de paso, tenía que ir a comprar no sé qué. Su cara brillaba, también estaba un poco borroso, su cara se movía, hacía  unos movimientos muy extraños…
Está vez si voy a volar, me dije.  Me paré a la orilla de un muro y salté, me sentía muy confiado en ese momento. Estaba volando, no muy alto. Recuerdo que pasé volando por el lugar en el que estaban mis amigos y les grité un par de insultos mientras les hacía la señal con mi dedo. Para ellos no fue nada extraño verme volando, actuaban como si fuera lo más normal del mundo. Volé más rápido y más alto, pero, cuando llegué a las nubes sentí mucho miedo, estaba muy alto, sentía que no podía respirar y me dolía el pecho y la cabeza. Intenté bajar, pero no podía, era como si alguien me tuviera sujetado de la cintura y jugara conmigo como si yo fuera su juguete, eso sí me aterro.  Ya no sabía dónde estaba el cielo y donde la tierra, veía estrellas arriba y abajo. Me sentí en el espacio. Vi la luna a unos cuantos metros de mí…

La mujer en mi cama

La mujer en mi cama

Llegué ebrio a mi casa. Había una mujer acostada en mi cama. Me quité la ropa y me acosté junto a ella, a ella no le gustó mucho mi presencia. Murmuro que por qué me acostaba tan cerca de ella cuando sobraba mucho espacio en la orilla. Eso hizo que sintiera un poco de vergüenza y me despegué un poco de la mujer. Pero, ¿y por qué me tenía que apartar?  —pensé—,  Era mi cama, era mi casa! Me acerqué aún más que la primera vez, ella dijo que yo olía muy mal, que si quería dormir con ella, me tenía que dar un buen baño. Le robé un beso y me escupió la boca. La besé de nuevo y está vez con mordida, ella chillo de dolor, y me dio una cachetada y un par de arañazos.
Sería otra noche sin sexo. Tenía mucho sueño así que me importó.
Rápidamente caí en un profundo sueño… Empecé a escuchar gritos horribles en mis oídos, gritos como de heavy metal, pero los más diabólicos del mundo, yo quería moverme y no podía, con gran esfuerzo logré abrir mis ojos, pero aún no podía mover mi cuerpo. Sentía un temor inmenso, había algo atrás de mí, sentía su presencia, me hacía temblar de miedo. Con todas mis fuerzas logré moverme, y con el presentimiento que iba ver algo muy malo atrás de mí, me di la vuelta y pude ver… una mujer estaba acostada junto a mí, recuerdo que no pude verla a cara del miedo que sentí, solo la vi de reojo y sentí que mi cuerpo pesaba una tonelada. Salí  como pude de ese cuarto, pero sentía que ella venía tras de mí. Me escondí en la cocina y la vi salir de mi cuarto, al fin vi su rostro por completo, era como si llevara puesta una mascara, una muy blanca, resaltaban sus ojos negros. Yo tenía ganas de gritar, pero eso me delataría, empecé a llorar del miedo. En cualquier momento entraría y me encontraría.
La puerta empezó a abrirse, yo intenté tapar mi rostro para no verla, ella me señalo con su dedo mientras gritaba cosas extrañas como en otra lengua. Mi cuerpo empezó a flotar, todo se puso borroso, quería gritar y no podía. La mujer empezó a caminar hacia mí. Canto más se acercaba menos entraba aire a mis pulmones, era como si algo me apretara la garganta.
Todo oscureció muy pronto… Desperté con una crisis nerviosa, me senté en la cama y tomé un cigarrillo para calmar los nervios, lo encendí y lo fumé placenteramente, me di la vuelta y pude ver que la mujer estaba en mi cama. Creo que es mi esposa.
¡Maldita Bruja!