Beneficios de la coca

Beneficios de la coca

Toda la gente habla de lo mal que te hace la coca, aburrido. Enumeraré algunos de los beneficios de inhalar cocaína:

  1. Te ayuda con las exposiciones y exámenes. Con coca siempre vas por un cien. La excelencia académica es garantizada.
  2. Es el mejor estimulante a la hora de estudiar.
  3. Es el mejor estimulante a la hora de coger. Durás tanto como los actores de las películas porno.
  4.  Si haces deporte y sos bueno, hasta podés ser el mejor del mundo. Yo ya he ganado varias copas…
  5. Con coca podés leer libros de quinientas páginas en un par de horas.
  6. Gran fuente de inspiración. Pero cuidado, no hay que abusar de la blanca porque entonces deja de ser inspiración.
  7. Con coca agarrás el valor que te falta para hablar con la chica que te gusta.
  8. Con un par de rayas en el cuerpo la vida es más bella.
  9. La coca te da fuerza cuando ya no la hay.
  10. Con coca nunca te sentirás solo.

Imposible imaginar una vida sin ella.

Día de suerte

Hay un velorio en el barrio, se escuchan las campanas resonar por todo el barrio. Había un montón de gente en las calles, gente que me resultaba muy familiar pero que realmente estoy seguro de no conocer en absoluto, cuando me cercaba a ellos todos tenían la cara borrosa, como derretida. Crucé un callejón atestado de gente que tomaba café con guaro, les pregunté que a quién estaban velando, ninguno respondió. Seguí mi camino a paso lento, estaba un poco borracho no lo niego, creo que había bebido algo de guaro. Entonces voy caminando y veo un billete de cincuenta pesos en la calle, mierda, doy un salto antes de que el viento se lo lleve y le pongo un zapato encima, lo agarro y veo a todas partes para percatarme de que nadie me haya visto y aparezca un listo diciendo que el dinero es suyo, lo guardo. Dos pasos adelante me encuentro otro billete, ahora un de viente, ¡que día! y cuando creí que había llegado al colmo de mi suerte veo un billete de quinientos rodando por ahí esperando a ser cogido… entonces tenía ese montón de dinero en la mano y una gran emoción que hasta me palpitaba el corazón con tanta alegría. Estaba pensando en todo el guaro que bebería con ese pisto, era tanto dinero que podía darme el lujo de invitar a todos los borrachos de la cuadra y beber a tiempo completo por al menos doce días. Pero uno es egoísta y entonces mejor me lo chupo yo solo, dije. Decidí que ya que era viernes, me bebería los setenta pesos en guaro, porque ya andaba un poco picado. Fui al estanco y compré un par de litros de tatascán, me puse un poco exquisito y me dieron ganas de una boquita, compré un pollo frito y como cincuenta tortillas… así es como se debe beber, como Dios manda, bien alimentado. Iba a ir a mi casa a emborracharme pero tuve miedo de encontrarme en el camino con los borrachos del barrio y que me vieran con todo aquel material que llevaba encima, entonces mejor cambié de camino y me dirigí hasta el parque. Eran las siete de la noche y el parque ya estaba lleno de putas y travestís, las putas estaban todas muy ricas pero no se compara con sensualidad de las chicas trans. Me fui con una flaca hasta el burdel, dijo que me daría un buen precio…
Entramos en apestoso cuarto y la flaca se sacó la ropa, toda, tenía un pene bastante grande. La flaca se arrodilló y empezó a chupármela, pero a mí no se me paraba, ella le daba y le daba a la lengua y nada que funcionaba. Entonces ella se paró y me arrodilló a mí, a ella si se le había parado. Empecé a hacerlo, cada vez se iba poniendo más tensa dentro  de mi boca y de vez en cuando vibraba. La flaca si que estaba muy excitada, me levantó del pelo y me tiró en la cama, me bajó los pantalones y empezó a meterme esa cosa por atrás, mierda, yo estaba borracho, indefenso. Ahora sí que se me había parado. Ella lo metía cada vez mas profundo y cada vez se sentía más rico, entonces sentía que me venía, entonces sentí el chorro salir y derramarse en la cama… nunca había terminada sin haberme meneado el pene, no sabía que te podías venir metiéndote algo por atrás… la flaca la sacó y lanzó su chorro sobre mi espalda.
—Por cien más puedo conseguirte otro polvo, uno mejor que este —dijo la flaca.
saqué cien y se los entregué, ella los doblo y guardó con gran cuidado en su carterita, y con el mismo cuidado y paciencia sacó una bolsita repleta de polvo. Ella cortó cuatro rayas, ella era experta en el arte de cortar coca. Dos para ella y dos para mí… un rato después nos sentíamos bastante animados, destapamos el pollo y nos comimos mitad cada uno, y nos bebimos medio litro de guaro.
—Sí me das lo que te queda de dinero podemos echar otro polvo, —dijo la flaca.
Le di lo que me quedaba y esta vez fui yo el que se la metió a ella.

La isla

Cerré los ojos y empecé a imaginar que mi casa estaba a la orilla del mar… me quedé dormido y desperté en mi sueño. Aún estaba en mi casa, me levanté de la cama y caminé hasta la ventana, afuera estaba la playa, el cielo totalmente despejado de nubes y solo podías escuchar el sonido de las olas en una playa desierta. La brisa del mar rociaba mi cara y la besaba suavemente. —Mierda —dije—, de este no quiero despertar.
Salté por la ventana y la arena me recibió como algodón, la arena era blanca y estaba tibia, mis pies descalzos nunca habían pisado lugar más agradable en mi vida. Caminé hasta la orilla donde las olas espumosas mojaron mis pies y me senté, eché un vistazo a mí alrededor y pude comprobar que estaba totalmente solo en una isla; era una isla pequeña y hermosa. Me recosté de espaldas en la arena, el sol estaba en lo más alto, podía verlo sin que su luz dañara mi vista. Algunas olas empezaban a llegar un poco más allá de mis pies y empezaban a mojar casi todo mi cuerpo. Me puse en pie y camine hasta la casa, eché una última mirada a aquella playa de ensueño y me acosté mojado en la cama, estaba llorando, me sentía tan triste de tener que estar solo en un lugar tan precioso…

Astronauta vs Onironauta

De niño mi sueño era viajar a la luna, quería ser astronauta viajar a las estrellas. Nunca lo conseguí. Pero describí algo mejor; descubrí que puedo viajar más lejos que los astronautas sin salir de casa. Soy onironauta y no tengo nada que envidiar a ningún cosmonauta. He llegado viajar más lejos que ningún astronauta, yo si puse mis pies en la luna y recorrí su lado oscuro con una linterna, no como ese falso viaje del que ya sabemos… lo que si no hice fue clavar la bandera de mi país en la luna porque yo solo soy un explorador no un jodido colono. 

Amigos

Éramos cuatro, nos llevábamos muy bien, íbamos juntos a todas partes y no teníamos secretos entre nosotros, éramos buenos amigos. Siempre nos reuníamos en la casa de uno de los cuatro, casi siempre en la casa de Pancho porque el casi que vivía solo; sus padres se iban a trabajar y sus hermanas a estudiar. Pancho no trabajaba y tampoco estudiaba, era un vagabundo como nosotros. Y estaban Pablito y Juanito que eran hermanos gemelos, conmigo formábamos un poker de ases.
Nos reunimos un sábado por la noche en la casa de Pancho, compramos cerveza y cigarros, jugamos un rato en la consola y nadie pudo vencer a Pancho, claro la consola era de él, él jugaba todo el día y tenía más experiencia que nosotros en el fifa. Nos cansamos de perder una y otra vez contra Pancho y entonces ya ninguno quiso seguir jugando, Pancho era un maldito vago en la fifa.
Entonces Pablito empezó a hablar de penes, dijo que estaba seguro que su pene era el más grande de esa habitación. Juanito lo contradijo y dijo que su pene era el más grande de los cuatro. Entonces Pancho, que era bastante competitivo dijo que su pene era el más grande y por mucho respecto del tamaño de los demás. Yo sabía que mi pene era no solo el más pequeño de esa habitación sino el más pequeño de toda la cuadra, pero no me podía quedar callado y dije que el mío era una anaconda. Entonces empezó un largo debate en el que todos decían que su pene era el más grande y no parecía tener solución, entonces les dije que la mejor forma de saberlo era sacarlo cada uno y ver cuál era el ganador. Todos estuvieron de acuerdo… entonces nos pusimos en posiciones y cada quien empezó a estimular para ponerlo en su máximo tamaño y la cuenta de tres todos lo sacaríamos para ver quién era el vencedor.
Pancho contó hasta tres y todos a la vez sacamos nuestros penes, y todos observábamos con gran ansiedad el pene de los demás para ver quien había sido el ganador… pero no hubo ganador, solo perdedor: yo… entonces dije que el tamaño no importaba y que lo que si importaba era el aguante. Así que decidimos que nos masturbaríamos para ver quien aguantaba más. Pero, no lo haríamos con nuestras propias manos, dijo Pancho, cada uno masturbará al otro, todos estuvimos de acuerdo.
Nos sentamos en los cuatro en el sofá y nos bajamos los pantalones hasta las rodillas, Pancho dijo que Juanito y Pablito deberían estar intercalados porque eran hermanos así que les tocó a cada uno en una orilla y Pancho y yo en el centro.
En la esquina izquierda se colocó Juanito, seguido de Pancho, después yo y por último Pablito. Entonces Juanito puso su mano en el pene de Pancho y Pancho sobre la de Juanito y sobre la mía. Y yo puse mi mano sobre el pene gigante de Pablito… este no tenía donde poner su mano así que solo tenía que dejar que le hicieran el trabajo… podían darse diferentes combinaciones de manos además de esas pero decidimos que así estaba bien. Empezamos a masturbarnos, todos al mismo ritmo y ejerciendo la misma presión sobre el otro. De pronto todos estábamos muy callados y se nos escapaba algún gemido o suspiro. Entonces ocurrió; no pude contenerme un segundo más y disparé un chorro que salpicó hasta la cara de Pancho, había vuelto a perder, no solo era el pene más pequeño, también el más impotente. Cuatro minutos después de haber terminado yo termino Pablito, y como cuarenta segundos después su hermano Juanito. El ganador fue Pancho con varios minutos después del último.
El domingo siguiente era la final de futbol del barrio, y Pancho era la figura y el mejor jugador de su equipo, tenía un quiebre y una gambeta de jugador profesional… el domingo por la mañana todo el barrio estaba en la cancha, nadie quería perderse la final. Me encontré a Pancho rumbo a la cancha.
—Creo que la cagamos anoche —dije.
—¿Por qué? —Preguntó Pancho.
—Es sabido que un jugador no debe masturbarse antes de un partido y menos cuando es una jodida final.
—Eso es verdad —dijo Pancho riendo—, pero yo sé como recuperar mis energías.
—¿Cómo? —pregunté sabiendo la respuesta.
—coca.
Nos reímos al unisono y caminamos rumbo a la cancha. Teníamos una copa que ganar…

¿Arriba o abajo?

salí un poco a la carrera de mi casa, se me hacía tarde, ni siquiera tuve tiempo de bajar la cadena. Tenía una cita con una chica, una niña muy linda y fina…
Ya me había alejado bastante de mi casa cuando empecé a sentir como si tuviera vaselina entre la piernas, ya saben; esa sensación de cosa lisa en el ano. Creo que no me había limpiado bien el culo antes de salir, creo que nunca he sabido cual es la forma correcta de limpiarme el culo. No sé si  deba limpiarme hacia arriba o hacia abajo, creo que yo siempre lo hago hacia abajo, pero no estoy tan seguro, creo que lo he hecho de ambas formas, pero el resultado casi siempre es el mismo: me siento “mal limpiado” y medio cagado.
Era un mal inicio, esa cita me había tenido nervioso toda la semana y ahora iba rumbo al paraíso con los pantalones cagados. Pensé en regresar a mi casa, pero era tarde, no podía llegar más tarde, no podía hacerla esperar… Llegué a su casa, toqué la puerta, ella misma salió a recibirme. Estaba más linda que nunca, llevaba una pequeñísima falda y sus pies estaban descalzos, perfectos.
Nos sentamos en la sala y nos servimos un par de cervezas, ella me comentó que ya no tenía tantas ganas de ir al cine —eso no importaba mientras tuviera frente a mí esa par de piernotas—, pero que no había nadie en su casa y yo podía quedarme y jugar con ella. Me cerqué y la besé, manoseé sus piernas, ella gemía y se retorcía, al fin se atrevía. Se levantó y dijo que la esperara un momento mientras iba al baño a hacer algo. Yo ya la tenía bien dura con tanto manoseo, sentía que estaba a punto de romper mi pantalón con aquella terrible erección. Metí mi mano en mi pantalón para acomodar mi pene que estaba en una incomoda posición en forma de u, al hacerlo pude sentir como subía el olor a mierda de mi culo y entonces recordé que andaba casi cagado. Volví a sentirme terriblemente nervioso, entonces agarré un cerveza y la bebí de un solo trago, luego otra y dos más… cuando ella la fin volvió yo casi me había terminado toda la bebida. Se paró frente a mí y me dijo que esta vez si lo haría, dijo que me la chuparía. Se acercó hasta el sofá y se arrodilló frente a mí. Empezó a frotar sus manos sobre mi bulto, rico, luego desabotonó mi pantalón, lo bajó hasta mis rodillas, todo era tan hermoso, como un sueño, no, era mejor que un sueño, era la jodida vida real. Al fin esa chica me iba a dar una chupada, ningún sueño podía igualar que esa belleza pusiera sus labios en mi pene…
Ella empezó a hacerlo… ella se detuvo, hubo un momento de indecisión, me miró de forma extraña, casi como avergonzada, ¿o asqueada? Se llevó las manos a la boca para detener la vomitada que se avecinaba, logró contenerla. Le pedí que continuara, ella parecía muy enferma y asustada. Le grité que continuara, vi un par de lagrimas en sus ojos, no supe si eran por el miedo o por el asco. Le volví a gritar que siguiera y al fin volvió a lo suyo, empezó a convulsionar a punto de vomitar, otra vez logró detener esa mierda, entonces la cogí con ambas manos y con todas mis fuerzas la empujé hacia mi pene, ella trato de resistirse pero mis brazos son muy fuertes. Ya no se pudo contenerse más y arrojó una enorme vomitada amarilla y apestosa sobre mi pene, en ese mismo instante yo vomitaba un chorro de esperma que se mezclo entra la vomitada, era un enorme charco de vomito y esperma… la chica cayó desmayada. Me subí los pantalones y regrese a mi casa.

“Soy Kafkiano y amo las cucarachas”

“Soy Kafkiano y amo las cucarachas”

Yo le temía a las cucarachas,
las miraba y mi cuerpo temblaba,
a veces hasta gritaba pidiendo ayuda.
¡Mamá!
Las asesinaba;
las aplastaba, las envenenaba,
la gente dice que son una plaga.
Yo antes mataba a las cucarachas,
pero después de leer a Kafka dejé de matar cucarachas,
ahora las dejo vivas, ellas son mis amigas.
Ahora mi cuarto es un nido de cucarachas,
las hay de todos los tamaños y colores,
algunas son realmente gigantescas; algunas de ellas son voladoras, pero son pocas las que tienen ese talento. Siempre están cerca de mis rayas, creo que a ellas también les encanta la coca. 
He pensado en construirles una pequeña casita, una especie de nido, colmena, o como se llame el lugar en el que se reunen la cucarachas para hacer sus fiestas y orgías.

¡Si ven una cucaracha, por el amor de Dios no la maten!

Los gatos de mis vecinas

Venía caminando a media noche en medio de una carretera desolada con un viejo amigo. En ese trayecto había un cementerio, yo tenía miedo no lo niego, traté de acelerar el paso para avanzar lo más pronto posible por esa zona. Cuando estábamos llegando a la esquina en la que termina el cementerio vi aparecer una chica, le grité a mi amigo para que la viera, el empezó a correr, él iba bastante adelantado de mí, corría y se reía, creo que mi cara de susto le provocaba mucha gracia. Yo no podía alcanzarlo ni siquiera podía correr, intenté gritar y me di cuenta que podía, ni siquiera hablar, apenas salía un extraño sonido mudo…

Llegué a mi casa no sé cómo, todavía tenía esa jodida imagen de la muerta en la cabeza, sentía el terror en mi cuerpo en forma de temblores y escalofríos. Me asomé a la ventana de mi cuarto y veo a la chica en el patio de mi casa viéndome con esa maldita cara de muerta. Me atravesó un horrible escalofrío, le grité, no podía, la señalé, la mujer empezó a subir en dirección hacia donde yo estaba. Llegó y saqué fuerzas no sé de dónde y la enfrenté. Le pregunté qué putas quería mientas le sostenía el pico como para que no hablara, tenía miedo de escuchar su voz, pero al decir eso me di cuenta que el de la voz terrible era yo, mi voz sonaba como endemoniada. Entonces la chica fantasma se había transformado en un perro, mi perro, entonces supe que era un sueño, lo tomé y lo aventé por la ventana, yo esperaba a que el volara, el simplemente aterrizó del otro lado y empezó a dar saltos y cabriolas de felicidad… Salté yo también y logré volar hasta donde mi vecina, atravesé su patio, abrí la puerta y pedí permiso para entrar. En el sofá estaba acostada ella, y dando vueltas por ahí estaba su marido, andaba con un martillo tratando de reparar alguna gotera. Me senté al lado de ella y metí mi mano entre sus tetas y saqué una, una aguada y gelatinosa teta de cincuenta y tantos años, la besé, la chupé, destapé sus bragas y encontré un gato, en serio, había un gato allí abajo, esto tiene que ser broma, dije, le acaricié la cabeza al gato y el ronroneaba, creo que por eso le llaman pussy, pensé. y entonces se acercó el marido con el martillo en la mano y me preguntó qué mierda hacia chupándole los cocos a su mujer… Gire y gire y cambié de escenario, no fue un gran cambio, apenas aparecí dos cuadras más allá de donde me encontraba.

Di un saltó hasta la casa de mi vecina, otra vecina, tengo muchas, y al caer en su patio se me abalanzaron dos enormes perros encima y empezaron a morderme los rabiosos. Hice la señal de spiderman y les aventé telaraña en el pico y en las patas y los dejé inmovilizados. Entré hasta donde estaba mi vecina, otra señora casi de sesenta, llevaba puesta un camisón largo y transparente, y un plato de espaguetis en la mano. Ella me vio y se metió a su cuarto, la seguí, ella le dio un bocado a sus espaguetis y antes de que lo masticara la besé y sentí la pasta entrar en mi boca, la tiré a la cama, ella seguía comiendo, subí su camisón y bajé su calzón, otro gato, todas con ese jodido gato allí abajo, era la segunda vez, ¡qué clase de broma era esa! Me levanté decepcionado, miré mi celular y vi una foto de Sarina Valentina, y la foto se hizo grande y apareció justo delante de mí, allí estaba Sarina, tirada en la cama boca abajo y con las piernas abiertas esperando a que yo entrara, sus piernas estaban más blancas que nunca y sus tacones altos y rosas eran la razón de mi erección. Caminé hasta ella y se la metí. Se sentía bien, apretado, tibio y húmedo, puse mis manos en sus nalgas y se sentía como acariciar plástico, no era desagradable, solo extraño… Un par de envestidas más y todo había terminado. Me desperté con una mano tratando de despegar mi bóxer para que el semen pudiera salir sin obstáculos mientras mi cuerpo convulsionaba de placer.
Sí amigos, tuve sexo anal con Sarina Valentina, cualquiera hubiese mojado la cama…