La vagina más húmeda y estrecha del mundo

Desperté después de una noche de sueños lujuriosos, siempre soñando con shemales y homosexuales, me desperté realmente caliente, tenía tan templado el pene que me dolía. Creo que ni metiendo la pija en la en cubo de hielo hubiese frenado esa jodida erección. Creo que fue algo muy parecido al viagra, es una parazón incontrolable. Tenía unas ganas horribles de dar una meada, me levanté medio grogui y caminé hasta el baño y solté un chorro de amarillentos meados en el cagadero. Fui difícil dirigir los orines hacia el cagadero porque con el pene tan templado no podía darle la mejor dirección y la mitad de los orines fueron a parar fuera del  lugar.
Mientras orinaba recordaba la gigantesca vagina con la que también había soñado, era una enorme vagina de veinte pisos de altura. Era la vagina más húmeda del mundo, chorreaba tanta agua como una cascada. Hombres y mujeres se arremolinaban bajo la cascada peleándose por obtener el mejor chorro, abrían la boca para que el agua entrara por su garganta, parecía que el agua de vagina los embriagaba y entraban en una especie de trance cósmico. Mierda, yo quería en trago de esas aguas.
Terminé de orinar y regresé a mi cama, aún tenía el horrible temple en el pene. Creí que la única forma de deshacerme de esa erección sería con una buena paja, entonces empecé a meneármela mientras imaginaba aquella gigantesca vagina bañándome con sus aguas, luego encogiéndose hasta un tamaño normal y sacando un par de buenas piernas bien piernudas. Entonces allí estaba yo, tratando de meterla en un cuerpo a la mitad; un cuerpo de la cintura hacia abajo, era extraño sí… pero el placer era enorme.
Las piernas se enroscaban en mi cintura y me apretaban con mucha fuerza, yo pujaba con todas mis fuerzas pero no entraba, era un hoyo muy pequeño, un agujero pequeñísimo y mojadísimo… yo sudaba y pujaba y mi pene no entraba, estaba cansadísimo, ya no podía más. Era tan estrecho que no podía entrar, nadie podría entrar… entonces dejé de intentarlo y me concentré en arrimársela en las piernas, la metí entre su piernas y empecé a menearme, rico, al fin lo conseguiría. Acabé en aquellas largas y musculosas piernas… pero, mi pene aún seguía encabritado, había acabado y mi pene aún seguía con el mismo temple, ¿era una erección infinita? Me entraron los nervios, creí que moriría si no lograba bajarle la lujuria a mi pija, entonces corrí al refrigerador y saqué una botella de agua muy helada y me mojé el pene con un buen chorro, nada, no funcionaba, entonces me envolví el pene con hielo, quemaba, me ardía horrible no pude soportarlo y tuve que quitarlo. El pánico se había apoderado de mí, y todo por esa jodida vagina húmeda y estrecha, era la culpable de mi descabellada erección y de la locura de mi pene. Entonces volví a masturbarme, y otra vez lo hice pensando en la estrechez de aquella vagina, esa vagina me tenía embrujado, a pesar de sus males, no podía sacarla de mi cabeza… está vez me costó mucho más acabar, creo que tardé como treinta minutos en terminar, fue un horrible espasmo que sacudió todo mi cuerpo, apenas saqué un par de gotas de semen, me había quedado vacío con la primera acabada.
Pero ni con una segunda acabada logré bajarle a mi excitación y aún la tenía parada, incluso más templada que antes, mis nervios estaban a flor de piel, ya no había nada que hacer, moriría si no hacía algo pronto. Fui hasta el sótano y tomé el machete más filoso de la ciudad, tan filoso como una katana Hattori Hanzō, acomodé mi pene erectísimo sobre la mesa, no se dejaba, siempre se paraba hasta pegar en mi ombligo, entonces tuve que sujetarlo de la punta con una mano… levanté el machete, cerré los ojos y solté un filazo con todas mis fuerzas. Corté el pene del pegue… el machete era tan filoso que ni siquiera sentí dolor, al menos al principio, pero después de ver desprendido el aparato de mi cuerpo y ver los chorros de sangre por todas partes empecé a sentir un jodido dolor, o ardor, o ambas cosas multiplicadas por mil. Caí al suelo convulsionando de dolor y salpicando sangre como una manguera… cuando desperté estaba en un hospital, me habían salvado, mi madre me había encontrado desangrándome en el piso y había llamado a la ambulancia…
Dicen que mi pene aún después de cortado seguía bien templado… se quedó así para siempre; lo conservo en una botella, es un lindo recuerdo.

Beneficios de la coca

Beneficios de la coca

Toda la gente habla de lo mal que te hace la coca, aburrido. Enumeraré algunos de los beneficios de inhalar cocaína:

  1. Te ayuda con las exposiciones y exámenes. Con coca siempre vas por un cien. La excelencia académica es garantizada.
  2. Es el mejor estimulante a la hora de estudiar.
  3. Es el mejor estimulante a la hora de coger. Durás tanto como los actores de las películas porno.
  4.  Si haces deporte y sos bueno, hasta podés ser el mejor del mundo. Yo ya he ganado varias copas…
  5. Con coca podés leer libros de quinientas páginas en un par de horas.
  6. Gran fuente de inspiración. Pero cuidado, no hay que abusar de la blanca porque entonces deja de ser inspiración.
  7. Con coca agarrás el valor que te falta para hablar con la chica que te gusta.
  8. Con un par de rayas en el cuerpo la vida es más bella.
  9. La coca te da fuerza cuando ya no la hay.
  10. Con coca nunca te sentirás solo.

Imposible imaginar una vida sin ella.

Día de suerte

Hay un velorio en el barrio, se escuchan las campanas resonar por todo el barrio. Había un montón de gente en las calles, gente que me resultaba muy familiar pero que realmente estoy seguro de no conocer en absoluto, cuando me cercaba a ellos todos tenían la cara borrosa, como derretida. Crucé un callejón atestado de gente que tomaba café con guaro, les pregunté que a quién estaban velando, ninguno respondió. Seguí mi camino a paso lento, estaba un poco borracho no lo niego, creo que había bebido algo de guaro. Entonces voy caminando y veo un billete de cincuenta pesos en la calle, mierda, doy un salto antes de que el viento se lo lleve y le pongo un zapato encima, lo agarro y veo a todas partes para percatarme de que nadie me haya visto y aparezca un listo diciendo que el dinero es suyo, lo guardo. Dos pasos adelante me encuentro otro billete, ahora un de viente, ¡que día! y cuando creí que había llegado al colmo de mi suerte veo un billete de quinientos rodando por ahí esperando a ser cogido… entonces tenía ese montón de dinero en la mano y una gran emoción que hasta me palpitaba el corazón con tanta alegría. Estaba pensando en todo el guaro que bebería con ese pisto, era tanto dinero que podía darme el lujo de invitar a todos los borrachos de la cuadra y beber a tiempo completo por al menos doce días. Pero uno es egoísta y entonces mejor me lo chupo yo solo, dije. Decidí que ya que era viernes, me bebería los setenta pesos en guaro, porque ya andaba un poco picado. Fui al estanco y compré un par de litros de tatascán, me puse un poco exquisito y me dieron ganas de una boquita, compré un pollo frito y como cincuenta tortillas… así es como se debe beber, como Dios manda, bien alimentado. Iba a ir a mi casa a emborracharme pero tuve miedo de encontrarme en el camino con los borrachos del barrio y que me vieran con todo aquel material que llevaba encima, entonces mejor cambié de camino y me dirigí hasta el parque. Eran las siete de la noche y el parque ya estaba lleno de putas y travestís, las putas estaban todas muy ricas pero no se compara con sensualidad de las chicas trans. Me fui con una flaca hasta el burdel, dijo que me daría un buen precio…
Entramos en apestoso cuarto y la flaca se sacó la ropa, toda, tenía un pene bastante grande. La flaca se arrodilló y empezó a chupármela, pero a mí no se me paraba, ella le daba y le daba a la lengua y nada que funcionaba. Entonces ella se paró y me arrodilló a mí, a ella si se le había parado. Empecé a hacerlo, cada vez se iba poniendo más tensa dentro  de mi boca y de vez en cuando vibraba. La flaca si que estaba muy excitada, me levantó del pelo y me tiró en la cama, me bajó los pantalones y empezó a meterme esa cosa por atrás, mierda, yo estaba borracho, indefenso. Ahora sí que se me había parado. Ella lo metía cada vez mas profundo y cada vez se sentía más rico, entonces sentía que me venía, entonces sentí el chorro salir y derramarse en la cama… nunca había terminada sin haberme meneado el pene, no sabía que te podías venir metiéndote algo por atrás… la flaca la sacó y lanzó su chorro sobre mi espalda.
—Por cien más puedo conseguirte otro polvo, uno mejor que este —dijo la flaca.
saqué cien y se los entregué, ella los doblo y guardó con gran cuidado en su carterita, y con el mismo cuidado y paciencia sacó una bolsita repleta de polvo. Ella cortó cuatro rayas, ella era experta en el arte de cortar coca. Dos para ella y dos para mí… un rato después nos sentíamos bastante animados, destapamos el pollo y nos comimos mitad cada uno, y nos bebimos medio litro de guaro.
—Sí me das lo que te queda de dinero podemos echar otro polvo, —dijo la flaca.
Le di lo que me quedaba y esta vez fui yo el que se la metió a ella.

La isla

Cerré los ojos y empecé a imaginar que mi casa estaba a la orilla del mar… me quedé dormido y desperté en mi sueño. Aún estaba en mi casa, me levanté de la cama y caminé hasta la ventana, afuera estaba la playa, el cielo totalmente despejado de nubes y solo podías escuchar el sonido de las olas en una playa desierta. La brisa del mar rociaba mi cara y la besaba suavemente. —Mierda —dije—, de este no quiero despertar.
Salté por la ventana y la arena me recibió como algodón, la arena era blanca y estaba tibia, mis pies descalzos nunca habían pisado lugar más agradable en mi vida. Caminé hasta la orilla donde las olas espumosas mojaron mis pies y me senté, eché un vistazo a mí alrededor y pude comprobar que estaba totalmente solo en una isla; era una isla pequeña y hermosa. Me recosté de espaldas en la arena, el sol estaba en lo más alto, podía verlo sin que su luz dañara mi vista. Algunas olas empezaban a llegar un poco más allá de mis pies y empezaban a mojar casi todo mi cuerpo. Me puse en pie y camine hasta la casa, eché una última mirada a aquella playa de ensueño y me acosté mojado en la cama, estaba llorando, me sentía tan triste de tener que estar solo en un lugar tan precioso…

Astronauta vs Onironauta

De niño mi sueño era viajar a la luna, quería ser astronauta viajar a las estrellas. Nunca lo conseguí. Pero describí algo mejor; descubrí que puedo viajar más lejos que los astronautas sin salir de casa. Soy onironauta y no tengo nada que envidiar a ningún cosmonauta. He llegado viajar más lejos que ningún astronauta, yo si puse mis pies en la luna y recorrí su lado oscuro con una linterna, no como ese falso viaje del que ya sabemos… lo que si no hice fue clavar la bandera de mi país en la luna porque yo solo soy un explorador no un jodido colono. 

Amigos

Éramos cuatro, nos llevábamos muy bien, íbamos juntos a todas partes y no teníamos secretos entre nosotros, éramos buenos amigos. Siempre nos reuníamos en la casa de uno de los cuatro, casi siempre en la casa de Pancho porque el casi que vivía solo; sus padres se iban a trabajar y sus hermanas a estudiar. Pancho no trabajaba y tampoco estudiaba, era un vagabundo como nosotros. Y estaban Pablito y Juanito que eran hermanos gemelos, conmigo formábamos un poker de ases.
Nos reunimos un sábado por la noche en la casa de Pancho, compramos cerveza y cigarros, jugamos un rato en la consola y nadie pudo vencer a Pancho, claro la consola era de él, él jugaba todo el día y tenía más experiencia que nosotros en el fifa. Nos cansamos de perder una y otra vez contra Pancho y entonces ya ninguno quiso seguir jugando, Pancho era un maldito vago en la fifa.
Entonces Pablito empezó a hablar de penes, dijo que estaba seguro que su pene era el más grande de esa habitación. Juanito lo contradijo y dijo que su pene era el más grande de los cuatro. Entonces Pancho, que era bastante competitivo dijo que su pene era el más grande y por mucho respecto del tamaño de los demás. Yo sabía que mi pene era no solo el más pequeño de esa habitación sino el más pequeño de toda la cuadra, pero no me podía quedar callado y dije que el mío era una anaconda. Entonces empezó un largo debate en el que todos decían que su pene era el más grande y no parecía tener solución, entonces les dije que la mejor forma de saberlo era sacarlo cada uno y ver cuál era el ganador. Todos estuvieron de acuerdo… entonces nos pusimos en posiciones y cada quien empezó a estimular para ponerlo en su máximo tamaño y la cuenta de tres todos lo sacaríamos para ver quién era el vencedor.
Pancho contó hasta tres y todos a la vez sacamos nuestros penes, y todos observábamos con gran ansiedad el pene de los demás para ver quien había sido el ganador… pero no hubo ganador, solo perdedor: yo… entonces dije que el tamaño no importaba y que lo que si importaba era el aguante. Así que decidimos que nos masturbaríamos para ver quien aguantaba más. Pero, no lo haríamos con nuestras propias manos, dijo Pancho, cada uno masturbará al otro, todos estuvimos de acuerdo.
Nos sentamos en los cuatro en el sofá y nos bajamos los pantalones hasta las rodillas, Pancho dijo que Juanito y Pablito deberían estar intercalados porque eran hermanos así que les tocó a cada uno en una orilla y Pancho y yo en el centro.
En la esquina izquierda se colocó Juanito, seguido de Pancho, después yo y por último Pablito. Entonces Juanito puso su mano en el pene de Pancho y Pancho sobre la de Juanito y sobre la mía. Y yo puse mi mano sobre el pene gigante de Pablito… este no tenía donde poner su mano así que solo tenía que dejar que le hicieran el trabajo… podían darse diferentes combinaciones de manos además de esas pero decidimos que así estaba bien. Empezamos a masturbarnos, todos al mismo ritmo y ejerciendo la misma presión sobre el otro. De pronto todos estábamos muy callados y se nos escapaba algún gemido o suspiro. Entonces ocurrió; no pude contenerme un segundo más y disparé un chorro que salpicó hasta la cara de Pancho, había vuelto a perder, no solo era el pene más pequeño, también el más impotente. Cuatro minutos después de haber terminado yo termino Pablito, y como cuarenta segundos después su hermano Juanito. El ganador fue Pancho con varios minutos después del último.
El domingo siguiente era la final de futbol del barrio, y Pancho era la figura y el mejor jugador de su equipo, tenía un quiebre y una gambeta de jugador profesional… el domingo por la mañana todo el barrio estaba en la cancha, nadie quería perderse la final. Me encontré a Pancho rumbo a la cancha.
—Creo que la cagamos anoche —dije.
—¿Por qué? —Preguntó Pancho.
—Es sabido que un jugador no debe masturbarse antes de un partido y menos cuando es una jodida final.
—Eso es verdad —dijo Pancho riendo—, pero yo sé como recuperar mis energías.
—¿Cómo? —pregunté sabiendo la respuesta.
—coca.
Nos reímos al unisono y caminamos rumbo a la cancha. Teníamos una copa que ganar…

¿Arriba o abajo?

salí un poco a la carrera de mi casa, se me hacía tarde, ni siquiera tuve tiempo de bajar la cadena. Tenía una cita con una chica, una niña muy linda y fina…
Ya me había alejado bastante de mi casa cuando empecé a sentir como si tuviera vaselina entre la piernas, ya saben; esa sensación de cosa lisa en el ano. Creo que no me había limpiado bien el culo antes de salir, creo que nunca he sabido cual es la forma correcta de limpiarme el culo. No sé si  deba limpiarme hacia arriba o hacia abajo, creo que yo siempre lo hago hacia abajo, pero no estoy tan seguro, creo que lo he hecho de ambas formas, pero el resultado casi siempre es el mismo: me siento “mal limpiado” y medio cagado.
Era un mal inicio, esa cita me había tenido nervioso toda la semana y ahora iba rumbo al paraíso con los pantalones cagados. Pensé en regresar a mi casa, pero era tarde, no podía llegar más tarde, no podía hacerla esperar… Llegué a su casa, toqué la puerta, ella misma salió a recibirme. Estaba más linda que nunca, llevaba una pequeñísima falda y sus pies estaban descalzos, perfectos.
Nos sentamos en la sala y nos servimos un par de cervezas, ella me comentó que ya no tenía tantas ganas de ir al cine —eso no importaba mientras tuviera frente a mí esa par de piernotas—, pero que no había nadie en su casa y yo podía quedarme y jugar con ella. Me cerqué y la besé, manoseé sus piernas, ella gemía y se retorcía, al fin se atrevía. Se levantó y dijo que la esperara un momento mientras iba al baño a hacer algo. Yo ya la tenía bien dura con tanto manoseo, sentía que estaba a punto de romper mi pantalón con aquella terrible erección. Metí mi mano en mi pantalón para acomodar mi pene que estaba en una incomoda posición en forma de u, al hacerlo pude sentir como subía el olor a mierda de mi culo y entonces recordé que andaba casi cagado. Volví a sentirme terriblemente nervioso, entonces agarré un cerveza y la bebí de un solo trago, luego otra y dos más… cuando ella la fin volvió yo casi me había terminado toda la bebida. Se paró frente a mí y me dijo que esta vez si lo haría, dijo que me la chuparía. Se acercó hasta el sofá y se arrodilló frente a mí. Empezó a frotar sus manos sobre mi bulto, rico, luego desabotonó mi pantalón, lo bajó hasta mis rodillas, todo era tan hermoso, como un sueño, no, era mejor que un sueño, era la jodida vida real. Al fin esa chica me iba a dar una chupada, ningún sueño podía igualar que esa belleza pusiera sus labios en mi pene…
Ella empezó a hacerlo… ella se detuvo, hubo un momento de indecisión, me miró de forma extraña, casi como avergonzada, ¿o asqueada? Se llevó las manos a la boca para detener la vomitada que se avecinaba, logró contenerla. Le pedí que continuara, ella parecía muy enferma y asustada. Le grité que continuara, vi un par de lagrimas en sus ojos, no supe si eran por el miedo o por el asco. Le volví a gritar que siguiera y al fin volvió a lo suyo, empezó a convulsionar a punto de vomitar, otra vez logró detener esa mierda, entonces la cogí con ambas manos y con todas mis fuerzas la empujé hacia mi pene, ella trato de resistirse pero mis brazos son muy fuertes. Ya no se pudo contenerse más y arrojó una enorme vomitada amarilla y apestosa sobre mi pene, en ese mismo instante yo vomitaba un chorro de esperma que se mezclo entra la vomitada, era un enorme charco de vomito y esperma… la chica cayó desmayada. Me subí los pantalones y regrese a mi casa.